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Criticas en Cartel

Redención ****

Buena propuesta de cine sobre boxeo y bajada a los infiernos defendida con solvencia por su reparto.

Redención llega tarde, quizá demasiado tarde, a nuestra cartelera. Es una película de 2015. Y llega casi como de tapadillo. En silencio. Puede pasar desapercibida pero es una buena película. Una de las mejores sobre boxeo que he visto, servida además por un reparto que con Jake Gyllenhaal, Rachel McAdams y Forest Whitaker está bien servida de talento ante la cámara. Y detrás de la cámara es un trabajo de Antoine Fuqua mucho mejor resuelto y en general más completo e interesante que el empeño descarado de explotación comercial de la “marca” que fue Los siete magníficos. Me atrevo a decir que en la filmografía de Fuqua es la que más se ha acercado al nivel que alcanzó en la que sigue siendo su mejor película, Día de entrenamiento.

Es cierto que no alcanza a la que para mí sigue siendo la reina de las películas de boxeo, Toro salvaje, de Martin Scorsese, y en otros aspectos se queda lejos de la otras dos mejores películas que he visto del asunto, Fat City, ciudad dorada, de John Huston, y Combate trucado, titulada también Nadie puede vencerme, dirigida por Robert Wise con un gran Robert Ryan como protagonista. Pero quienes, como algunos de mis compañeros al salir del pase pretendían, defienda que es una película del montón y que la historia ya nos la han contado antes, así que no aporta nada nuevo, se equivocan.

Cierto es que la fórmula argumental es la misma de Campeón, aquella protagonizada por Jon Voight con el niño llorón Ricky Schroeder como compinche, que iba a calzón quitado a arrancarle la lágrima al personal y tenía más de melodrama, servido para lucimiento de Faye Dunaway, que de película sobre boxeo, algo que no le ocurre en absoluto a Redención, que en ningún momento se aparta de ser una película sobre el pugilato, en todos los sentidos. La trama no es nueva. Quizá sus claves esenciales tampoco. Pero, amigos, ahí está en el guión Kurt Sutter, el creador de la serie Hijos de la anarquía, y eso es decir mucho. Basta ver cómo ha construido el personaje de McAdams, y la huella que deja con sólo algunas pinceladas en el resto de la historia para darse cuenta de lo bien que maneja este guionista los personajes femeninos y la relación que estos establecen con los masculinos. Sutter nos propone aquí una reescritura de la historia de salida del infierno y redención clásica que comparte muchas claves con la saga de Rocky, pero tira siempre por su propio camino y desarrolla su propia identidad en torno a la interpretación de Gyllenhaal del personaje central. Es más amarga que cualquier entrega de la saga de Rocky, pero consigue acercarse mucho a la primera, sobre todo en su desenlace. Es interesante además cómo Fuqua ha seguido la propia evolución del personaje central en el propio ritmo de la película, que empieza fuerte, arriba, pero con un tono que claramente advierte la llegada de la caída en el infierno, sin caer en las trampas de lo melodramático gratuitamente. Más sobria que Campeón y que Rocky, este descenso a los infiernos está resuelto con una saludable sobriedad y un tono medido en el drama que no le vemos con frecuencia a Fuqua.

Miguel Juan Payán

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©accioncine

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