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Criticas en Cartel

A War (Una Guerra) ****

Despliegue de talento en una producción danesa que mira la guerra madurez.

Una grata sorpresa. La guerra de Afganistán bajo una mirada reflexiva, sobria, que hace una interesante mezcla de género bélico y drama (ojo, importante: no melodrama, como suele ser más habitual en la vertiente más propagandística de las películas “de” o “con” guerra en su argumento). Interesa muy especialmente en su planteamiento la construcción de un paralelismo entre el frente y lo que podríamos llamar la retaguardia, el hogar de los combatientes, porque le permite escapar así a todo maniqueísmo. Lo que nos propone A War es precisamente lo que anuncia su título “una”, subrayemos una, guerra. No la guerra, sino cualquier guerra. La declaración de principios de la propuesta argumental, que está presentada con elegante sutileza: es un paralelismo entre supuestos contrarios que no tanto porque en realidad la vida en el frente extiende las consecuencias de la guerra a la vida en la retaguardia, que se contagia de parte del caos: en ambos casos hay peligros (bombas, muertes, heridos, píldoras, niños en conflicto que muerden), en ambos casos hay decisiones que se toman en segundos, en ambos casos esas decisiones tienen consecuencias, y la guerra del marido en el frente es sólo una de las dos guerras, porque la otra la libra la mujer en casa, hasta que finalmente, como queda puesto de manifiesto en el diálogo de los cónyuges en el coche: lo que se hizo en la guerra acaba por tener consecuencias en lo que pasa en casa. Eso por lo que se refiere a la parte danesa de la historia. Pero luego hay más: está la parte del “hogar” de los afganos, donde hay también familias, y niños, y cuyo aporte en la trama es absolutamente demoledor (la niña herida, el miedo del padre a las amenazas de muerte contra su familia, etcétera. En ese caso sí asistimos al enfrentamiento de contrarios. Del lado danés, aparentemente, aunque ya vemos qu no es así, la vida en el frente y la vida en la retaguardia están más o menos separadas. Del lado afgano, el frente y la retaguardia son lo mismo para las familias que allí viven.

Esa primera idea queda sustentada sobre una cuidadosa mirada a lo cotidiano. La película se toma el tiempo necesario para meternos de lleno, filmando cámara al hombro, en una especie de laberinto de lo cotidiano del que ninguno de sus personajes pueden escapar. Es así una perfecta definición de la vida. Asistimos como un personaje más al desarrollo de lo cotidiano en el frente, con la tensión de que de un segundo al siguiente podemos tropezarnos con la muerte. Sin fanfarria heroica, de una manera casi espontánea, casi accidental, siempre absurda. Una vida está y luego ya no está, se ha perdido. Y paralelamente la película nos mete de lleno y con la misma gramática cinematográfica en la cotidianeidad de la esposa-madre y sus hijos. Es curioso que el oficial co-protagonista (hay dos protagonistas en perfecto equilibrio, el marido y la esposa), ejerce también como “padre” de sus hombres. El lenguaje de la película nos permite asistir a esos momentos íntimos de reflexión y soledad absoluta de los personajes, sin diálogo: el plano del oficial, de espaldas, después de hablar con su esposa o el momento, al otro lado de la ventana, de la conversación, que no oímos, entre el oficial y la esposa cuando él le explica a ella lo ocurrido en el frente son dos bueno ejemplos de esa curiosa estrategia para mostrarnos momentos cotidianos de intimidad respetando al mismo tiempo esa intimidad, que refuerza la situación del público como testigo de todo lo que ocurre. En ese sentido opera también el plano de la discusión en el coche, filmada desde el asiento de atrás.

Equilibrada y coherente en su forma y en su fondo, y con un contenido de suficiente madurez como para permitir la reflexión del público sobre el asunto que aborda sin abrumarnos con los excesos del melodrama, el alarde de la fanfarria heroica, la pirotecnia del espectáculo visual o los discursos patrióticos de honor y sacrificio, A War es una de las visiones más sólidas, interesantes y maduras que nos ha proporcionado el cine sobre el verdadero significado y las demoledoras consecuencias de la guerra. De cualquier guerra.

Miguel Juan Payán

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©accioncine

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