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Criticas

La guerra del planeta de los simios *****

La mejor y más completa de toda la saga de los simios, no sólo de la última trilogía.

Una película adulta y completa que en pleno ejercicio de madurez pone broche final brillante a la trilogía iniciada con El origen del planeta los simios y El amanecer del planeta de los simios. Matt Reeves ya había plantado las semillas de este desenlace en el tercer acto de El amanecer… y consigue darle a la franquicia un primer ciclo notable protagonizado por el personaje del simio César, y narrado en todo momento desde el punto de vista de los simios, más que de los humanos.

En ese sentido ha contado con un aliado esencial al que puede otorgársele tanta autoría y responsabilidad en el éxito comercial y los logros creativos de esta franquicia como a los guionistas y directores de la misma: Andy Serkis. El trabajo de construcción que lleva a cabo este actor con el personaje de César no sólo está a la altura de la riqueza del arco de desarrollo del mismo que le proporciona el guión, sino que aporta todos los matices esenciales para definir una gran interpretación que merece ya con esta película, más que nunca, que Serkis sea como mínimo nominado al Oscar, prescindiendo del hecho de que su trabajo como actor esté funcionando en sinergia con la tecnología de captura de movimiento. Es más, precisamente es este aspecto, en el que es sin duda Serkis el gran pionero, el que debería pesar aún más para que tuvieran en cuenta su trabajo con una especial complejidad que va más allá del que realizaría ejerciendo como actor “disfrazado” de simio portando máscara, prótesis, arropado por el maquillaje y con dos mitades de cocos colgando de la boca, dicho sea con todos mis respetos para los actores y maquilladores de la saga simia original, que me hicieron pasar muy buenos ratos en mi infancia y juventud, pero nos pongamos como nos pongamos, y por mucho que les tire a algunos la nostalgia cinéfila o cariño por lo artesanal, no pueden considerarse al mismo nivel de complejidad y perfección que tienen los simios en estas trilogía y el trabajo de los actores encargados de darles vida real, convertirlos en personajes de carne y hueso como nunca antes los habíamos visto. Porque hablamos de César, pero otro tanto en lo referido a construcción de personajes y trabajo de actores puede decirse de todos los miembros del reparto de esta película, con mención especial a Bad Ape, con el que Steve Zahn crea uno de los personajes más entrañables de la saga. Hay más drama y construcción de personaje en una mirada de César o de Bad Ape que en muchas interpretaciones de actores de carne y hueso que vamos a ver este año en la cartelera. Reconózcanse pues, a nivel premios, estos méritos que ya no pueden poner en duda ningún crítico, analista, profesional o aficionado al cine.

Lo que la nueva trilogía de los simios en general y las dos películas dirigidas por Reeves han logrado es aquello que intentó, y no consiguió, Tim Burton cuando se planteó su propia versión de El planeta de los simios: hacer de una franquicia de ciencia ficción y aventuras concebida esencialmente como cine de evasión producido por un estudio grande de Hollywood una película adulta, propiciatoria de maduras reflexiones en el espectador, sino por ello renunciar a un ápice de su voluntad e incuestionable capacidad para funcionar como producto de entretenimiento. Burton fracasó porque lo suyo era mas postureo que otra cosa, un “¡Anda, mira, qué guay poner a los simios como protas!”. E incluso en eso se quedó a medio pistón porque tragó con meter con calzador un protagonista humano, Mark Wahlberg, con atisbo de rollete sentimental incluido, y una batallita final que no venía mucho a cuento ni era su territorio habitual de caza. Parte de la culpa fue del propio estudio que planteó sus exigencias comerciales de la fórmula, parte fue culpa suya por intentar hacer tortillas sin cascar los huevos. En beneficio del estudio hay que decir que reflexionaron y aprendieron la lección de aquel resbalón típico de la era blockbuster y prueba de ello es el planteamiento que han aplicado a las tres películas de relanzamiento de la franquicia simiesca.

En La guerra del planeta de los simios encontramos además unas serie de claves interesantes. La primera es que funciona muy bien con la fórmula de cruce de géneros, comenzando con un prólogo de carácter bélico que progresa luego hacia el western y la película de viaje o itinierario y finalmente se convierte en una película de fugas en toda regla, cerrando así en pleno ejercicio de coherencia el círculo de toda la trilogía, que como sabemos empezó siendo una buena mezcla inicial de melodrama y película de cárceles.

La segunda clave es lo bien que funciona esa especie de tramo final con guiño a Apocalypse Now que gira en torno al pulso entre el Coronel interpretado por Woody Harrelson, y el simio César. En esa clave, llama la atención el ejercicio de madurez en el diseño de los personajes que supone el hecho de que en todo momento se ponga al público en una posición de identificación con los simios… pero entendiendo perfectamente por qué actúa de ese modo el antagonista, lo que le da más profundidad al personaje del Coronel. La tercera y última clave que quiero destacar está representada por el personaje de la niña, que es al mismo tiempo la portadora de un mensaje o reflexión sobre la tolerancia entre los diferentes y un vínculo o puente tendido con la saga original iniciada por la película que protagonizara Charlton Heston.

Finalmente creo que es necesario una vez más volver sobre la construcción del personaje de César, que alcanza plena madurez en esta entrega como figura marcada por la muerte, rodeada de muerte, que enfrenta el reto de librarse del odio que le acerca a Koba y crece así como personaje entrando en su lado más oscuro como personaje que trata con la muerte cara a cara.

De todo ello se traduce una de las mejores películas del año.

Miguel Juan Payán

Miguel Juan Payán

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