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Puro slasher y gore en una secuela tan tardía como divertida. Tan tardía es la secuela que seguramente no muchos recuerden aquella película, Los Extraños, de 2008, con Scott Speedman y Liv Tyler como esa pareja en un paraje aislado, que era acosada por estos tres extraños con careta que van haciendo que la violencia suba hasta llevar a la muerte a aquellos a los que acosan. Diez años es mucho tiempo, y la película, aunque un moderado éxito de taquilla, no es precisamente de aquellas que se recuerdan siempre. Así que una secuela sorprende, pero no si se ve que se ha reducido el presupuesto, que el nombre más reconocible del reparto es una estrella de tv, y que se ha optado por olvidarse un poco del guión…

Y, curiosamente, esa es una de sus virtudes. Sí, la película no tiene guión en absoluto. Una mera excusa con una familia en un paraje algo abandonado, un parking de caravanas, acosada y asesinada por nuestros tres asesinos con máscara. Y ya. No esperen sorpresas, ni giros, ni personajes definidos, ni siquiera formas de actuar coherentes. Todos los personajes sin máscara suelen optar por la peor decisión siempre (para desesperación y carcajada del público) y los que llevan máscara tienen el poder del teletransporte, la omnisciencia y, en algunos casos, hasta la inmortalidad… si entienden a qué me refiero. Pero eso es algo que sabíamos desde el minuto uno. No es ofensivo, y es norma habitual del slasher, regado aquí con bastante sangre.

Sí, sale Christina Hendricks, principal reclamo del reparto, pero no sale lo suficiente, porque los principales protagonistas son los hermanos, interpretados por Bailee Madison y Lewis Pullman. Ella mejor que él, sin duda. Pero nada memorable. Entonces, llegados a este punto, si el guión es flojo y poco sorprendente, ¿por qué tres estrellas? Sencillo. Johannes Roberts supera y mucho a su predecesor en la franquicia, Bryan Bertino, como director. Roberts se aplica a fondo y crea una enorme atmósfera, un continuo homenaje al cine de los años 70 de sesión continua o autocine, con una cuidada fotografía y varias escenas que se ganan al público por completo, sin dejar nada al azar. Con mucho, mucho talento y un trabajo que no se olvida.

Cogemos la escena de la tienda, que termina en la piscina y sólo eso ya nos da la mitad de la nota de esta película. Elegante, tensa, brillante en el uso de la luz (esos neones) y el sonido (la música brutal), sin olvidar el encuadre o el ritmo. Brutal. Hay más, como el puente. Y hay talento en el director, que hacen que nos olvidemos del simplón y poco memorable arranque y del más simplón guión. La película se convierte cuando arranca, y con una duración muy ajustada, en un slasher muy bien contado, muy entretenido, con un par de sustos bien medidos, mucha sangre y varias escenas magníficas. Suficiente para quien conozca las reglas del género y sea fan del mismo. Para ellos va dedicada la película, con su tono setentero y demás. Muy entretenida.

Jesús Usero

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VENGADORES: LA GUERRA DEL INFINITO XXXXX

Last modified on Martes, 29 Mayo 2018 12:50
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