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Viajes al futuro lejano, intentos de alterar el curso de la Segunda Guerra Mundial, asesinos robóticos que viajan en el tiempo para acabar con la madre de un líder del futuro, inventores estrafalarios en busca de reconocimiento público o jovenzuelos imberbes que tratan de mejorar a su penosa familia: cualquier historia cabe en las películas de viajes en el tiempo producidas durante el siglo pasado.
Con motivo del reestreno en cines de Regreso al futuro por su cuadragésimo aniversario, les presento una lista de quince películas sobre viajes en el tiempo producidas en el siglo XX. Ni son las mejores, ni las favoritas de la crítica, ni las más divertidas —aunque cualquiera de ellas podría figurar en esas categorías sin problemas—.
Son simplemente las que me parecen más curiosas e interesantes. Lástima no tener más espacio ni más tiempo, pero, bueno, al fin y al cabo, de eso trata el tema de hoy: los problemas espacio-temporales. Y no todos tenemos una TARDIS como el Doctor Who. Bueno, no se hable más: arrancamos la máquina del tiempo y allá vamos.

El tiempo en sus manos (1960)
Dirigida por George Pal y protagonizada por Rod Taylor, Yvette Mimieux y Alan Young, adapta la famosa novela de ciencia ficción de H. G. Wells, publicada en 1895, que tuvo una magnífica y muy recomendable continuación literaria con Las naves del tiempo, de Stephen Baxter, publicada justo cien años después de su predecesora.
Un inventor sorprende a sus cuatro amigos durante la cena de Nochevieja de 1899 asegurando que es capaz de viajar por el tiempo, ya que ha descubierto que este es la cuarta dimensión y tan transitable como las otras tres gracias a una máquina de su invención. Su desaparición preocupará a sus amigos, a quienes el viajero del tiempo ha retado a reunirse con él la noche del 5 de enero de 1900. Entonces les contará su extraño viaje temporal y sus experiencias en un futuro lejano con los pacíficos eloi y los malignos morlocks.
La película contó con un presupuesto de 850.000 dólares y corrió a cargo de una productora británica después de que Hollywood rechazara el proyecto de George Pal, que dispuso de apenas 29 días para llevar a cabo el rodaje. David Niven y James Mason estuvieron entre los actores barajados para protagonizar la película.

Doctor Who: los Daleks invaden la Tierra (1966)
Inspirada en la famosa serie de televisión británica, fue dirigida por Gordon Flemyng y protagonizada por Peter Cushing, Roberta Tovey y Andrew Keir. El guion se basó en el serial titulado The Daleks’ Invasion of Earth, emitido en noviembre y diciembre de 1964, escrito por Terry Nation.
El doctor Who (Cushing) viaja al año 2150 acompañado de su sobrina y su nieta a bordo de una máquina del tiempo de su invención llamada TARDIS (Time And Relative Dimension in Space, que traducido vendría a significar «Tiempo y dimensión relativa en el espacio»). Allí descubre que la Tierra ha sido invadida por los daleks, unos alienígenas con los que ya se enfrentó en Doctor Who y los daleks (1965). Aunque algunos todavía se resisten a la invasión, la mayoría de los humanos ha sido convertida en esclavos o en sirvientes robóticos de los alienígenas.
Segunda entrega de una trilogía cinematográfica sobre el personaje televisivo planeada por la productora Amicus. Sin embargo, el bajo rendimiento en taquilla de esta película dio al traste con los planes y no llegó a filmarse la tercera entrega. Contó con un presupuesto mayor que el de su predecesora y, durante el rodaje, la producción tuvo que hacer frente a diversos problemas, como accidentes, actores enfermos, lesiones e incluso un incendio.

Huida del planeta de los simios (1971)
Dirigida por Don Taylor y protagonizada por Roddy McDowall, Kim Hunter, Sal Mineo y Bradford Dillman, fue rodada en apenas seis semanas, contó con un presupuesto de 2.000.000 de dólares y logró recaudar en taquilla algo más de 12.000.000.
Tras el inquietante y apocalíptico final de su predecesora Regreso al planeta de los simios (1970), de Ted Post, en la que la Tierra del futuro, dominada por los simios, acaba volando en pedazos debido a la bomba nuclear definitiva, era necesario idear algún tipo de truco para que la franquicia pudiera continuar. Y, para ese tipo de argucias, no hay nada mejor que los viajes en el tiempo.
Los simios Cornelius (McDowall) y Zira (Hunter), acompañados del doctor Milo (Mineo), logran huir del apocalipsis que sufre el planeta de los simios gracias a la reparada nave del astronauta Taylor, interpretado por Charlton Heston en las dos entregas anteriores. El impacto de la explosión catapulta la nave en el tiempo y la traslada hasta el año 1973, donde los tres simios tendrán que sobrevivir entre humanos en la ciudad de Los Ángeles, en un tiempo que no es el suyo.

Tomorrow I’ll wake up and scald myself with tea (1977)
Película checoslovaca cuyo título original es Zítra vstanu a oparím se čajem, que traducido al español vendría a ser Mañana me despertaré y me escaldaré con té. Fue dirigida por Jindřich Polák y protagonizada por Petr Kostka, Jiří Sovák y Vladimír Menšík.
En el futuro —el año 1996— los viajes en el tiempo son posibles y están a disposición de cualquiera que pueda pagarlos. Un grupo de nazis quiere viajar en el tiempo hasta la Segunda Guerra Mundial para regalar a Adolf Hitler una bomba de hidrógeno. Sin embargo, el piloto que ha de llevarlos hasta su objetivo muere durante el desayuno y es sustituido por su hermano, más torpe y carente de cualquier inquietud fascista, circunstancia que acabará poniendo en peligro la misión.
Los guionistas de la película, Jindřich Polák y Miloš Macourek, llevaron a cabo una adaptación de un relato de Josef Nesvadba, escritor checoslovaco de ciencia ficción que cuenta entre su obra otras historias cortas de títulos tan sugerentes como La muerte de Tarzán, La última aventura del capitán Nemo, El cerebro de Einstein o Vampiros Sociedad Limitada, en las que mostraba su brutal escepticismo ante el grandioso sueño futurista del comunismo del siglo XX.

Los pasajeros del tiempo (1979)
Producción basada en la novela Time After Time, de Karl Alexander, dirigida por Nicholas Meyer y protagonizada por Malcolm McDowell, Mary Steenburgen, David Warner y James Garrett.
El escritor H. G. Wells (McDowell) ha inventado una máquina del tiempo que su amigo Stevenson (Warner) le roba para viajar al siglo XX. Sin embargo, Stevenson resulta ser el asesino conocido como Jack el Destripador, por lo que Wells se verá obligado a viajar al futuro para detenerlo. Allí contará con la ayuda de Amy para cazar al sanguinario asesino, que se encuentra muy a gusto en el violento futuro.
El libro de Alexander se publicó en abril de 1979 y la película se estrenó en septiembre de ese mismo año, por lo que la producción se inspiró únicamente en el interesante argumento después de que el autor le diera las cincuenta primeras páginas a Meyer para que las evaluara. Interesado por la historia, el realizador estuvo convencido de que daría lugar a una gran película.

Eclipse en el tiempo (1979)
Dirigida por Kôsei Saitô y protagonizada por Sonny Chiba, Jun Etô y Ryô Hayami, el guion adapta la novela Sengoku Jieitai, escrita por el autor de ciencia ficción nipón Ryô Hanmura y publicada en 1975.
Un grupo de soldados y marinos de la Fuerza de Defensa Japonesa se ve transportado al Japón feudal debido a un extraño fenómeno temporal durante unas maniobras. Allí tendrán que aliarse con un señor feudal al que brindan la ventaja en batalla de su armamento superior.
Contó con un presupuesto de 9.000.000 de dólares y, aunque en un principio contó con el apoyo de las Fuerzas de Defensa japonesas, este le fue retirado después de que los responsables leyeran en el guion que algunos de los soldados protagonistas acababan desertando.

El final de la cuenta atrás (1980)
Producida con el apoyo de la Marina de los Estados Unidos, fue dirigida por Don Taylor y protagonizada por Kirk Douglas, Martin Sheen, Katharine Ross y James Farentino.
El portaaviones nuclear U.S.S. Nimitz atraviesa una extraña tormenta que lo catapulta en el tiempo hasta diciembre de 1941. Cuando la tripulación se da cuenta de su destino, deberá decidir si influye en el curso de la Segunda Guerra Mundial abortando el ataque japonés a Pearl Harbor.
Contó con un presupuesto de más de 2.000.000 de dólares y logró recaudar más de 16.000.000 en todo el mundo. El equipo pudo rodar en el portaaviones U.S.S. Nimitz e incluso algunos miembros de la tripulación aparecieron como extras en la película. Uno de sus productores fue Lloyd Kaufman, creador de Troma. La versión novelada de la película, a cargo de Martin Caidin, especulaba con que la extraña tormenta temporal era obra de alienígenas.

Los héroes del tiempo (1981)
Dirigida por Terry Gilliam y protagonizada por David Rappaport, David Warner, Kenny Baker y Craig Warnock, es la primera de una trilogía sobre la imaginación, tal y como la definió el propio Gilliam, que se completa con otros dos títulos de su filmografía: Brazil (1985) y Las aventuras del barón Münchausen (1988).
Kevin (Warnock) es un chaval aficionado a la antigua Grecia que un buen día descubre un portal en el armario de su habitación, por el que aparecen unos enanos al servicio del Ser Supremo dedicados a arreglar problemas en el tiempo. Sin embargo, los enanos, hartos de trabajar para otro, han decidido aprovechar tal circunstancia para hacerse con un gran tesoro y, junto a Kevin, tendrán que hacer frente a un ser maligno (Warner) mientras viajan por el tiempo y conocen a personajes históricos en busca del soñado botín.
Para encarnar a dichos personajes históricos como Robin Hood, Napoleón o Agamenón, la producción contó con un elenco de grandes intérpretes como Ian Holm, Sean Connery, John Cleese, Shelley Duvall o Michael Palin, quien también se encargó de escribir el guion junto a su amigo de los Monty Python Terry Gilliam. Contó con un presupuesto de 5.000.000 de dólares y logró recaudar más de 42.000.000 en taquilla. En 2024 contó con una versión televisiva creada por Taika Waititi, Iain Morris y Jemaine Clement.

Terminator (1984)
En esta película dirigida por James Cameron y protagonizada por Linda Hamilton, Michael Biehn, Arnold Schwarzenegger y Paul Winfield se establece que el viaje en el tiempo solo es posible hacia atrás e impide transportar cosas materiales, ya que se realiza gracias al campo generado por un organismo vivo.
En el futuro, la resistencia humana está a punto de derrotar a Skynet, una superinteligencia que ha provocado una guerra nuclear y ha estado a punto de acabar con la raza humana. En su último acto genocida, Skynet logra enviar al pasado a un organismo cibernético asesino conocido como Terminator (Schwarzenegger) para matar a la madre del líder de la resistencia, John Connor. Para evitarlo, el soldado Kyle Reese (Biehn) es enviado tras el Terminator con la misión de proteger a la madre de John, Sarah Connor (Hamilton).
El guion de la película, obra de James Cameron y Gale Anne Hurd, es un círculo perfecto deslustrado por una serie de secuelas que, salvo un par de honrosas excepciones —como Terminator 2: el juicio final (1991) y Terminator Salvation(2009)—, han sido cada vez más innecesarias y de peor calidad, incapaces de aportar nada nuevo a la historia y perpetradas con el único afán de recaudar.

El experimento Filadelfia (1984)
Dirigida por Stewart Raffill y protagonizada por Michael Paré, Nancy Allen y Bobby Di Ciccio, se basa en el libro The Philadelphia Experiment: Project Invisibility, de Charles Berlitz y William L. Moore, publicado en 1979.
En 1943, durante un experimento sobre el camuflaje de navíos de la Marina de Estados Unidos, el destructor U.S.S. Eldridge desaparece. Dos marinos caen al mar durante el fallido experimento y viajan en el tiempo hasta 1984.
El argumento gira en torno a un fenómeno paranormal presenciado por el marino mercante Carl M. Allen, que aseguró haber visto cómo un navío desaparecía en los astilleros de Filadelfia. Con el paso de los años, cada vez más dudas han ido recayendo sobre el fenómeno y, a día de hoy, se duda de su veracidad. John Carpenter llegó a trabajar en las primeras fases del proyecto, que comenzó a principios de los años ochenta.

Regreso al futuro (1985)
Fábula ochentera sobre viajes en el tiempo dirigida por Robert Zemeckis y protagonizada por Michael J. Fox, Christopher Lloyd, Lea Thompson, Thomas F. Wilson y Crispin Glover.
Huyendo de unos terroristas, el joven Marty McFly utiliza la máquina del tiempo instalada en un deportivo DeLorean por su amigo Doc Emmet Brown y acaba en los años cincuenta intentando evitar conocer bíblicamente a su madre, salvar la vida de su amigo y convertir a su padre en alguien un poco más valiente y aguerrido. Y aún le sobrará algo de tiempo para inventar el rock and roll.
Con un modesto presupuesto de 19.000.000 de dólares, logró recaudar casi 390.000.000 en todo el mundo, dando lugar a dos secuelas casi tan interesantes —o más— que la primera entrega. Aunque se ha intentado, a día de hoy no cuenta ni con una cuarta parte ni con un reboot o remake. Menos mal.

Star Trek IV: misión salvar la Tierra (1986)
Cuarta entrega de las aventuras cinematográficas de la tripulación de la U.S.S. Enterprise, dirigida por Leonard Nimoy y protagonizada por él mismo, William Shatner, DeForest Kelley, Nichelle Nichols y James Doohan.
Una sonda alienígena se dirige a la Tierra causando destrozos en toda la Federación. La tripulación del Enterprise viaja en el tiempo a finales de los años ochenta para rescatar a dos ballenas, ya que ha averiguado que el lenguaje de la sonda solo puede ser respondido por esos mamíferos marinos extinguidos en el siglo XXIII.
Nicholas Meyer, director de Star Trek II: la ira de Khan (1982), fue uno de los que participó en el guion. Meyer aprovechó parte del material que no había utilizado en su película Los pasajeros del tiempo (1979), concretamente la escena en la que Spock se enfrenta en un autobús a un punki armado con un gran radiocasete. Contó con un presupuesto de 26.000.000 de dólares y logró recaudar más de 109.000.000, convirtiéndose en la película más taquillera de la saga hasta esa fecha.

Timecop, policía en el tiempo (1994)
Dirigida por Peter Hyams y protagonizada por Jean-Claude Van Damme, Mia Sara y Ron Silver, adapta el cómic Time Cop: A Man Out of Time, escrito por Mark Verheiden y Mike Richardson y dibujado por Ron Randall, que se publicó en la revista Dark Horse Comics entre agosto y octubre de 1992.
En 1994 se logra la posibilidad de viajar en el tiempo, pero solo al pasado, ya que viajar al futuro es imposible —como ocurría en Terminator (1984)—. Sin embargo, esto crea bastantes problemas, por lo que es necesario crear una agencia conocida como T. E. C. (Time Enforcement Commission, es decir, la Comisión de Control del Tiempo) para proteger la corriente temporal. La agencia reclutará policías como Max Walker (Van Damme) con la misión de viajar en el tiempo e impedir alteraciones en el mismo.
Su presupuesto fue de 27.000.000 de dólares y consiguió recaudar en taquilla más de 100.000.000, dando lugar a una serie de televisión en la cadena ABC, un videojuego, varias novelas y una secuela estrenada directamente en vídeo, protagonizada por Jason Scott Lee.

12 monos (1995)
Basada en el cortometraje francés La Jetée (1962), de Chris Marker, fue dirigida por Terry Gilliam y protagonizada por Bruce Willis, Madeleine Stowe, Christopher Plummer y Brad Pitt.
En 1996, un virus mortal desatado en un ataque del grupo terrorista conocido como los Doce Monos acabó con la mayor parte de la población mundial, que ha logrado sobrevivir viviendo bajo tierra. En 2035, el prisionero James Cole (Willis) es reclutado para viajar en el tiempo hasta los noventa con el objetivo de recoger una muestra del virus con la que poder fabricar un antídoto.
La película contó con un presupuesto de 29.000.000 de dólares, sobre todo gracias a que Willis accedió a rebajar su caché para protagonizarla a petición del propio Gilliam. Logró recaudar en todo el mundo más de 168.000.000 de dólares y se ha convertido en un título de culto del género.

Star Trek: primer contacto (1996)
Segunda entrega del periplo por la pantalla grande de la tripulación protagonista de la serie de televisión Star Trek: la nueva generación, dirigida por Jonathan Frakes y protagonizada por Patrick Stewart, Brent Spiner, James Cromwell, Marina Sirtis y el propio Frakes.
Tras un enfrentamiento con los borg en la órbita de la Tierra, la tripulación de la U.S.S. Enterprise viaja en el tiempo hasta el siglo XXI para evitar que dichos alienígenas alteren la corriente temporal, impidiendo el primer contacto de los humanos con los vulcanos el 5 de abril de 2063 en Bozeman, Montana.
Jonathan Frakes se interesó por la dirección durante la serie de televisión y estuvo trabajando horas extra aprendiendo todo lo posible hasta que los productores le permitieron dirigir varios capítulos de la serie. Uno de los primeros borradores del guion situaba la acción en Italia durante el Renacimiento. Con un presupuesto de 45.000.000 de dólares, logró recaudar en taquilla más de 145.000.000, superando hasta entonces a la película más taquillera de la saga, Star Trek IV: misión salvar la Tierra (1986).
Javier Juan
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