Tesis ★★★★

Febrero 04, 2019 616

Crítica de la película Tesis de Alejandro Amenabar

Bienvenido al cine, Sr. Amenábar!!!

Hoy en día es fácil hablar del enorme talento que tiene el director español Alejandro Amenábar, pero cuando en 1996 estrenó con tan sólo 23 años su primer largometraje, TESIS, era un perfecto desconocido y nadie esperaba el tremendo éxito que iba a cosechar con esta película, logrando nada menos que siete premios Goya en el año 1997: mejor película, mejor director novel, mejor actor revelación, mejor guión original, mejor dirección de producción, mejor montaje y mejor sonido.

Considerado hoy como uno de los cinco mejores directores de la historia del cine español, en este primer largometraje contó con la inestimable ayuda como productor del gran José Luis Cuerda (Amanece que no es poco, La lengua de las mariposas o Los girasoles ciegos), quien tras ver los cuatro cortometrajes que había dirigido Amenábar, le instó a presentarle algún proyecto con el que ambos pudieran colaborar.

Sin pensárselo dos veces, Amenábar presentó a Cuerda el guión de Tesis que había escrito junto a su compañero de la facultad, Mateo Gil, tras leer el libro “La imagen pornográfica y otras perversiones ópticas” de Román Gubern en el que uno de los capítulo hablaba de las snuff movies. Es entonces cuando Cuerda decide embarcarse como productor en este proyecto “Porque me gustó la historia y pensé que era muy peculiar para lo que había leído de gente joven. Era una película para analizar los mecanismos propios de la narración cinematográfica y la moral con la que se aborda una historia, un aspecto que me interesa muchísimo y que a la gente joven suele no importarle”.

De esta manera se inicia una colaboración entre ambos directores que se materializaría en dos películas más: Abre los ojos (1997) y Los otros (2001).

La película comienza con Ángela (Ana Torrent) quien, de camino a la Universidad donde estudia la carrera de Comunicación Audiovisual, presencia un macabro accidente en el metro en el que un hombre ha sido atropellado por el tren, siendo partido a la mitad. Al llegar al despacho de su profesor (Jose Luis Cuerda), le enseña a este un boceto de su tesis sobre la violencia Audiovisual y le solicita ayuda para conseguir de la Biblioteca de la Facultad imágenes que por su violencia no se hayan emitido por televisión.

Cuando Ángela encuentra a su profesor muerto en una sala de proyección, decide robar la cinta que estaba proyectando, descubriendo que es una “snuff movie” en la que se graba a una mujer siendo brutalmente agredida y asesinada. Es entonces cuando decide pedir ayuda a su compañero Chema (Fele Martínez) para investigar sobre el misterioso crimen sin comprender que eso pueda convertirla en la protagonista de la siguiente “snuff movie”.

Una de las cosas que más llaman la atención de esta película es el estupendo uso del sonido para que, sin necesidad de imágenes, consiga aterrorizarnos imaginando lo que puede estar pasando. Como se suele decir, no hay nada que pueda superar nuestra imaginación y eso Amenábar lo sabía muy bien y por eso decidió dar tanto peso al sonido frente a la imagen.

Otra cosa curiosa es que Tesis ya planteaba hace más de veinte años un dilema moral que sigue vigente a día de hoy sobre la utilización de las imágenes violentas o explícitas a través de los medios de comunicación por el puro deseo de aumentar las audiencias. En este sentido, es fabuloso el final de la película con ese telediario a punto de ofrecer unas imágenes extremadamente violentas pero avisando de que “pueden dañar su sensibilidad” y todo el mundo mirando los televisores a la espera de ver las morbosas imágenes.

Esto precisamente lo explicaba muy bien la protagonista de la película, Ana Torrent, que aseguraba que el personaje a quien da vida en esta cinta, Ángela, realmente utiliza la tesis como excusa para profundizar con toda libertad en su atracción hacia la violencia y hacia la muerte, queriendo saber por qué muchas veces no queremos ver unas imágenes pero, al final, acabamos mirando y de esa manera busca comprender qué hay en la violencia para que tanto nos atraiga.

Este morbo que se genera ante situaciones de extrema dureza es lo que hace que Ángela, al comienzo de la película, no pueda evitar acercarse a mirar un cuerpo destrozado en las vías del metro. Nuestra protagonista sabe perfectamente lo que se va a encontrar pues uno de los trabajadores del metro ha pedido que por favor todos los viajeros salgan del tren de manera ordenada y que no miren a las vías porque hay un cuerpo partido por la mitad y, sin embargo, vemos como un grupo de gente acude igualmente para ser testigos de la macabra escena, y entre los se encuentra Ángela.

Sin embargo, a pesar de la clara crítica social que en la película se hace sobre la falta de ética en muchas ocasiones por parte de las televisiones para censurar contenidos que puedan dañar la sensibilidad del espectador en pro de los índices de audiencias y, a su vez, comprender el morbo que en los espectadores genera este tipo de contenidos, Amenábar aseguraba que su objetivo con la película era otro muy distinto: “En la película hay un elemento de denuncia sobre lo que es el tratamiento de la violencia en la televisión, pero la razón por la que empecé a escribir Tesis no obedecía a ninguna preocupación política, ni social ni generacional, sino al afán de entretener y entretenerme. Me pareció interesante plantearlo como un thriller, porque quizá mi intención ha sido realizar un ejercicio de estilo”.

Es impresionante cómo Amenábar atrapa al espectador en este thriller cargado de terror y de suspense para que durante sus 125 minutos de duración el espectador perdone algunas inconsistencias importantes en la trama como por ejemplo que Ángela y Chema descubran en la snuff movie a su compañera desaparecida y no avisen a la policía… Sin duda, el sensacional montaje de la película a manos de María Elena Sainz de Rozas ayuda a que no nos paremos a pensar en estos detalles hasta que termina la película, estando completamente inmersos en la trama.

En conclusión, estamos ante un fantástico thriller que demuestra el increíble talento que desde sus inicios tenía Alejandro Amenábar en la que era su opera prima. Con un jovencísimo Eduardo Noriega que se come la pantalla y con unas moralejas muy interesantes sobre la falta de escrúpulos de las cadenas de televisión a la hora de mostrar contenido inapropiado en pro de ganar audiencia y de cómo los espectadores somos cómplices de la cadena. Para terminar, voy a provechar unas palabras de Cuerda que explica a la perfección lo que es esta película: “Tesis es una película que he sabido producir, que no habría sabido dirigir y que Alejandro Amenábar sabe dirigirla divinamente”.

Rubén Arenal

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Modificado por última vez en Lunes, 04 Febrero 2019 23:21
Rubén Arenal

Nací en Cantabria en 1987 y uno de los primeros recuerdos de mi infancia es estar con cuatro años en la sala de cine viendo La bella y la Bestia (1991) con mi padre. Pasaron los años hasta que una noche vi en televisión Lawrence de Arabia y recuerdo que tras ver la película quedé extasiado. Desde entonces, el cine dejó de ser un entretenimiento y se convirtió en una herramienta con la que aprender y crecer como persona, ya que considero que una película tiene la capacidad de arañarte por dentro y dejarte cicatrices: algunas son superficiales y se curan con facilidad y, otras, te acompañan de por vida. Después de tantas “cicatrices”, decidí escribir sobre cine para contar mis experiencias tras ver una película y mostrar las “cicatrices” que me han dejado las mismas.