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Rubén Arenal

Rubén Arenal

Nací en Cantabria en 1987 y uno de los primeros recuerdos de mi infancia es estar con cuatro años en la sala de cine viendo La bella y la Bestia (1991) con mi padre. Pasaron los años hasta que una noche vi en televisión Lawrence de Arabia y recuerdo que tras ver la película quedé extasiado. Desde entonces, el cine dejó de ser un entretenimiento y se convirtió en una herramienta con la que aprender y crecer como persona, ya que considero que una película tiene la capacidad de arañarte por dentro y dejarte cicatrices: algunas son superficiales y se curan con facilidad y, otras, te acompañan de por vida. Después de tantas “cicatrices”, decidí escribir sobre cine para contar mis experiencias tras ver una película y mostrar las “cicatrices” que me han dejado las mismas.

Crítica de la película American Gangster  

Pese a su sobriedad, estamos ante una de las mejores películas del maestro Ridley Scott

En el año 2007 el director Ridley Scott (Alien el Octavo Pasajero, Balde Runner, Gladiator, Red de mentiras, Black Hawk Derribado…) estrenaba American Gangster, una historia basada en hechos reales en la que cuenta el ascenso a finales de los 60 de un hombre negro que llegó a dominar el hasta entonces negocio liderado por los hombres blancos: el tráfico de heroína en las calles de Nueva York, especialmente en Harlem.

El director contó con un guionista de renombre, Steven Zaillian (La lista de Schindler, Gans of New York, Hannibal…) y supuso el reencuentro en pantalla de dos estrellas que ya habían sido pareja protagonista en la película Virtuosity, Russell Crowe y Denzel Washington, y que en esta ocasión las tornas dan un giro de 180º y el que fuera el fiel defensor de la ley ahora se convierte en villano (Washington) y el que fuera el villano en aquella ocasión ahora es el inquebrantable justiciero (Crowe) al que no le temblará el pulso a la hora de meter entre rejas a uno de los mayores criminales de la ciudad de Nueva York.

Pero antes de llegar a ese punto, debemos situarnos en el año 1968 cuando las calles de esta ciudad (NY) eran un hervidero de drogas dominado por mafiosos y es en uno de esos barrios, en Harlem, donde el Capo Bumpy Johnson (Clarence Williams III) muere repentinamente de un ataque al corazón, dejando un vacío de poder en las calles que rápidamente será ocupado por el que fuera su hombre de confianza, Frank Lucas (Denzel Washington). El resto de criminales que acuden al funeral de Bumpy, creen que con la muerte del capo sus deudas económicas con el difunto quedarán saldadas pero Lucas no piensa dejar que esos oportunistas aprovechen la muerte de su querido mentor para eludir sus obligaciones.

Crítica de la película Los otros  

La obra maestra de Amenabar y una de las mejores películas de suspense de la historia del cine

Cuando Tom Cruise vio Abre los Ojos, quedó fascinado por el talento del joven director española Alejandro Amenabar, quien había conseguido tanto el éxito como el reconocimiento de la crítica con su ópera prima Tesis. Cuando Cruise le propuso a Amenabar dirigir la adaptación de Vanilla Sky, el director español puso pies en polvorosa y el tiempo parece haberle dado la razón ya que esta fue dirigida por Cameron Crowe y resultó un desastre absoluto.

Sin embargo, este primer contacto entre Cruise y Amenabar sirvió para poner sobre los raíles el siguiente proyecto del español, Los Otros, que nada más conocerlo Cruise compró los derechos para llevarlo al cine con ayuda de la trágicamente célebre distribuidora y productora Miramax de los hermanos Weinstein con motivo de las innumerables acusaciones de acoso sexual por parte del hermano mayor, Harvey, a numerosas actrices a cambio de papeles en sus películas, pero eso es asunto a tratar en otro foro diferente a este.

Volviendo a lo que nos ocupa, en 2001 se estrenó esta película que fue un éxito rotundo consiguiendo recaudar nada menos que 210 millones de dólares sobre un presupuesto de 17 millones, además de conseguir ocho Goyas: mejor película, director, guión original, fotografía, montaje, dirección artística, dirección de producción y mejor sonido.

Cuando en el año 1945 finaliza la Segunda Guerra Mundial, Grace Stewart (Nicole Kidman) anhela el regreso de su marido Charles Stewart (Christopher Eccleston) pero este no tiene lugar, teniendo que ser ella quien se encargue de educar a sus hijos en una enorme mansión victoriana en la isla de Jersey.

Crítica de la película Bailando con lobos  

La ópera prima de Kevin Costner como director y, a su vez, su gran obra maestra

En 1990 se estrenó Bailando con Lobos, la opera prima como director de Kevin Costner y lo que nadie se esperaba en ese momento es que esta película fuera tan rematadamente buena, consiguiendo nada menos que siete Oscars de la Academia a mejor película, director, guión, montaje, banda sonora, sonido y fotografía… Esto sí que es entrar en el Olimpo de los directores por la puerta grande!

Cuando Michael Blake, quien era amigo de Costner, le paso un día unas páginas con un western con tintes crepusculares y con una historia atípica, Costner quedó encantado, instando a su amigo a escribir una novela que vería la luz en 1988 y sobre la cual se basó esta película. Una de los cosas que llamaban la atención de este film en su momento es que los indios eran tratados como héroes, cargados de innumerables valores y, sin embargo, los americanos no dejaban de ser esos invasores blancos que arrasaban con todo allí por donde pasaban, siendo totalmente irrespetuosos y desalmados (tomen como ejemplo lo que pasa al final de la película con el diario del teniente Dumbar… y no es un spoiler).

A finales de la Guerra de Secesión (1861 – 1865), el teniente John Dumbar (Kevin Costner) no está en su mejor momento, con una apariencia muy dejada y con una pierna herida, que está empezando a gangrenarse, motivo por el cual el doctor del campamento decide que hay que cortarle la pierna pese a las suplicas del teniente de no hacerlo. Aprovechando que el doctor ha salido a descansar unos minutos, Dumbar decide morir antes de que le corten la pierna, así que se sube su caballo y empieza a hacer varias carreras delante de las filas enemigas, provocando que todos le disparen y que sus compañeros, su ejército, se animen de nuevo a combatir por el acto heroico de Dumbar, consiguiendo ganar esa batalla. Cuando el General lo felicita por su hazaña, Dumbar le pide que por favor no le corten la pierna.

Crítica de la película Atrápame si puedes 

Una película simpática que demuestra que la realidad siempre supera la ficción

En el año 2002 llegó a los cines “Atrápame si puedes”, una película en principio cómica dirigida por el gran Steven Spielberg y que está basada en hechos reales sobre la vida de Frank Abagnale Jr., un falsificador e impostor que durante más de cinco años consiguió burlar al FBI haciéndose pasar por piloto de una línea aérea, médico o abogado. La película está cargada de comedia y de situaciones hilarantes que a veces cuesta creer que fueran reales al ver lo fácil que este adolescente conseguía “pegarse la vida padre” viajando por el mundo rodeado de mujeres bellísimas sin dar un palo al agua… Al más puro estilo James Bond pero en plan pícaro.

Sin embargo, detrás de toda esa comedia también hay mucho drama, el cual está muy bien tratado en la película mostrándonos a un joven Frank (que no nos vamos a engañar, ya era un chiquillo bastante pillo) traumatizado por la inminente separación de sus padres, lo que provocó que en un momento dado decidiera abandonar su hogar para buscarse la vida falsificando cheques y creando identidades falsas tratando de alejarse de su dolorosa realidad al romperse el núcleo familiar. Como bien diría el propio Abagnale (el auténtico) durante el rodaje: "Todas las noches que siguieron a un día brillante o a un día en que conocí a muchas mujeres y gané mucho dinero regresaba solo a mi habitación y pensaba en mis padres, fantaseando con el hecho de que volviesen a estar juntos. Luego lloraba. Es la justificación de una fantasía".

Crítica de la película Wind River 

Un increíble thriller policíaco que te atrapa desde los primeros minutos

En 2017 vio la luz este maravilloso thriller policíaco dirigido por Taylor Sheridan, quien a nivel de dirección no es demasiado conocido al ser esta su segunda película como director pero que, sin embargo, como guionista tiene un currículum espectacular con títulos como Sicario 1, Sicario 2 El día del soldado y Comanchería. En esta ocasión también hace la labor de guionista demostrando su increíble talento para construir buenas historias partiendo de ideas sencillas, las cuales ya han sido bastante explotadas, haciendo aún más admirable su labor al conseguir hacer un film tan interesante a la par que entretenido.

En esta película Sheridan combina perfectamente diferentes géneros: drama, thriller, policíaco, suspense y acción… todo ello con unos exteriores maravillosos en las montañas nevadas de Wyoming, dentro de una reserva india.

Y es precisamente en esos exteriores donde comienza la película, con una joven corriendo por la nieve en plena noche mientras huye de algo o de alguien... y mediante una elipsis llegamos a Wind River, una reserva india en las montañas de Wyoming en la que Cory (Jeremy Renner), un padre que hace años perdió a su hija provocando que su matrimonio quedase roto por aquel terrible suceso, trabaja como agente de caza y pesca, cazando a los depredadores que matan el ganado, principalmente coyotes.

Crítica de la película Gladiator 

La mejor película de gladiadores desde Espartaco

A día de hoy hablar de Gladiator es sinónimo de éxito tanto por su acogida por parte de la crítica, como del público, como del reconocimiento a través de los diferentes premios y galardones que ha ganado, pero cuando en el año 2000 se estrenó esta película, mucho era lo que se jugaba su director, Ridley Scott, al tratar de rescatar un género (cine histórico de la antigua Roma) que llevaba más tiempo muerto que vivo desde que hacía 40 años se estrenase el último gran éxito de este género, Espartaco (1960, Stanley Kubrick). Sin embargo, la apuesta de Scott resultó acertada como todos hoy sabemos, consiguiendo recaudar nada menos que 460 millones de dólares con respecto a los 103 que contaba de presupuesto.

Pero no fue sólo un éxito económico, también consiguió  ganar cinco Oscars de la Academia (mejor película, actor, efectos visuales, diseño de vestuario y música) además de que la película sirvió para revivir un cine histórico en lo que se denominó el “efecto Gladiator”.  Aquí ya entra lo que quiera creer cada uno pero lo cierto es que tras el estreno de este film empezaron a aparecer en cartelera títulos como: Alejandro Magno (2004), el Rey Arturo (2004), El Reino de los Cielos (2005, también de R. Scott), 300 (2007), Robin Hood (2010, con Russell Crowe y R. Scott) o la ya mítica serie Spartacus (2010, 4 temporadas). Y si, también llegó el remake de Ben-Hur en 2016 pero de esto mejor nos olvidamos…

5 razones para ver...  Alita

Desde que el pasado 15 de febrero llegase a la cartelera española la película ALITA: BATTLE ANGEL, todo hace pensar que se va a convertir en una de esas películas que no pasan desapercibida entre el público, haciendo que la ames o la odies. Hay muchas opiniones al respecto de este asunto, a favor y en contra de cómo se ha llevado al cine esta adaptación del manga de Yukito Kishiro que desde 1995 llevaba James Cameron detrás de ella.

Crítica de la película Alita. Ángel de combate

Un trepidante espectáculo visual para toda la familia

Mucho ha llovido desde que en 1995 James Cameron (Terminator 1 y 2, Aliens el Regreso, Titanic, Mentiras Arriesgadas, Avatar…) quisiera producir esta película basada en el manga de GUNNM (Alita, Ángel de combate) de Yukito Kishiro. Como en ese momento la tecnología no había avanzado lo suficiente como para poder llevar con éxito a la pantalla esta adaptación, el proyecto se fue quedando estancado mientras Cameron lideraba otros proyectos. Por el año 2004, el propio Kishiro hizo un comunicado indicando que había cerrado un acuerdo con Cameron para que hiciera esta adaptación, confiando que “rápidamente” se liberara de sus otros proyectos.

Por aquel entonces Cameron estaba desarrollando Avatar y Alita pero, de manera muy inteligente, dijo: “vamos a hacer primero Avatar y eso nos servirá de escuela para luego hacer Alita”. Sin embargo, tras el rotundo éxito de Avatar, Cameron decidió dedicarse por completo a hacer las dos secuelas de esta y dejar aparcado Alita. Aún a día de hoy, quince años después, sigue embarcado en la segunda y tercera parte de esa película que esperamos poder ver algún día. Al final, viendo que seguía hasta arriba de trabajo, 24 años después de que decidiera por primera vez adaptar este manga, Cameron decide ceder la dirección a Robert Rodríguez (El mariachi, Desperado, Four Rooms, Planet Terror, Death Proof, Depredadores…), quien ha tenido a su disposición el mayor presupuesto de toda su carrera, 200 millones de dólares.

Sin más preámbulos, vamos a entrar en la sinopsis de la película para hacer el posterior análisis de la cinta, que ya adelanto que me ha encantado, que es una película que debéis ver en el cine para poder sacarla el máximo partido posible y que sin duda estamos ante la mejor película de Robert Rodríguez (lo que, siendo sinceros, tampoco era excesivamente complicado).

Crítica de la película La niebla (2007 )

Rebelión en el super

En 2007 se estrenó La Niebla convirtiéndose en la cuarta película dirigida por Frank Darabont, quien volvía a adaptar por tercera vez una novela del rey del terror y del misterio, Stephen King, como ya hizo anteriormente con Cadena Perpetua y La Milla Verde.

Tras una terrible tormenta en un pequeño pueblo de Maine, aparece una extraña niebla que lo va ocupando absolutamente todo. A gran parte de ese pueblo les coge estando en el supermercado cuando, de repente, uno de sus vecinos, Dan Miller (Jeffrey DeMunn) llega corriendo con la cara ensangrentada avisando de que hay algo en la niebla, la cual lo viene persiguiendo.

Nuestro protagonista, David Drayton (Thomas Jane), había acudido al supermercado con su hijo Billy (Nathan Gamble) y su vecino Brent (Andre Braugher) cuando esta misteriosa niebla cubre la tienda, en la cual se encuentra representada gran parte de la sociedad con cada uno de esos vecinos quienes poco a poco empezarán a mostrar su auténtica cara cuando descubren que la niebla mata a todo aquel que se atreva a adentrarse en ella.

En esta ocasión, Darabont pone al espectador contra las cuerdas para mostrarle cómo nos comportamos ante situaciones que escapan de nuestro control, siendo víctimas de la presión y dejando que nuestros miedos se apoderen de nosotros.

Crítica de la película Open Range (2003)

El gran regreso de Costner como director

En 2003 se estrenaba la cuarta película de Kevin Costner como director tras haber dirigido dos películas fallidas: Waterworld y Mensajero del futuro. En esta ocasión, se atrevía con un western, un género muy querido por él ya que desde muy pequeño leía novelas de vaqueros y fue así como decidió adaptar una de esas novelas en las que un grupo de cowboys que evitaban el uso de la violencia, finalmente hacían uso de ella para impartir justicia.

Esta es una idea muy “de western” y Costner consigue hacer de ella una película muy entretenida que, sin ser lo mejor del género, es muy honesta en su propuesta y no pretende ser más de lo que puede ser, lo cual no quiere decir que no nos ofrezcan un entretenimiento de calidad con un Robert Duvall que se come la pantalla y con algunas escenas memorables, como veremos posteriormente.

La historia comienza con un grupo de cuatro vaqueros encabezados por Boss Spearman (Robert Duvall) y Charley Waite (Kevin Costner), quienes van conduciendo sus reses a través de las inmensas praderas de las Montañas Rocosas junto a sus fieles ayudantes Mose Harrison (Abraham Benrubi) y el joven Button (Diego Luna). Estamos aún en una época (1882) en la que las reses pueden pastar libremente por cualquier campo (de ahí el nombre de la cinta, Open Range o Tierras Libres) pero ya empiezan a haber terratenientes que ven con recelo que cualquiera pueda atravesar por sus campos, arrasando el terreno por el que pasan.

Uno de estos terratenientes es Denton Baxter (Michael Gambon, los más jóvenes lo conocerán por su papel de Dumbledore en la saga de Harry Potter), quien controla el pueblo de Harmonville y tiene en nómina a su sheriff, el marshal Poole (James Russo).

Cuando Spearman envía a  Mose al pueblo para comprar suministros, los esbirros de Baxter le dan una brutal paliza y lo encierran en la cárcel. Al ver que Mose no regresa, Spearman y Waite deciden acudir en su busca, conociendo al déspota de Baxter, quien les advierte de que si no abandonan su pueblo y sus tierras sufrirán un accidente.

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