1922 ★★★

Abril 01, 2019

Crítica de la película 1922

Cuando el fin justifica los medios…

En octubre de 2017 se estrenó en la plataforma Netflix la película 1922, dirigida por Zak Hilditch y basada en la novela homónima de famoso escritor de terror Stephen King en la que explora una vez más los instintos más oscuros del ser humano y cómo estos pueden hacer que en situaciones concretas seamos capaces de hacer las peores atrocidades, las cuales siempre encuentran la manera de volver para castigarnos por lo que hemos hecho.

Bajo esa premisa se construye está película que empieza en el año 1930 en la que vemos a Wilfred James (Thomas Jane) llegando a una habitación de un hotel en la que comienza a escribir una confesión sobre lo ocurrido en el año 1922. Por aquel entonces, Wilfred era un orgulloso granjero que vivía con su esposa Arlette (Molly Parker) y su hijo Henry (Dylan Schmid) en el pueblo de Hemingford Home (Nebrasca), llevando una vida aparentemente tranquila.

Sin embargo, Arlette detesta vivir en ese pueblo y desea mudarse a Omaha, lo cual enfurece a Wilfred, quien desprecia la vida de la gran ciudad (“la ciudad es para idiotas”) a diferencia de vivir en el campo trabajando sus propias tierras que llevan generaciones en su familia. Estos valores se los traslada a su hijo Henry, quien adora a su madre y admira y respeta a su padre.