Crítica de la película Yo Frankenstein 

Nueva explotación de la fórmula Underworld, entretenida pero poco original.

Serie B que intenta empinarse hasta la explotación de serie A, Yo, Frankenstein es un entretenido muestrario de recursos que ya han sido explotados en películas como Underworld, Resident Evil, Legión o El sicario de Dios, que son las más cercanas a sus planteamientos. Todas ellas resultan entretenidas, algunas más que otras, y en general dan lo que prometen. Es lo mismo que le ocurre a esta película: proporcionar exactamente lo que te propone el trailer. Y además no es tan decepcionante como lo fuera en su momento R.I.P.D., departamento de policía mortal, o Dylan Dog, los muertos de la noche, que juegan en su misma liga pero con menos gracia. Además aprovecha mejor su reparto que aquella, sacando el máximo partido a un protagonista que obviamente no tiene absolutamente nada que ver con el monstruo de Frankenstein, salvo el nombre, pero que Aaron Eckhart defiende con la solvencia que caracteriza a ese actor.

Lo que más valoro de la propuesta es su inclinación por ser simplemente un ejercicio de pura evasión. Lo que más me molesta es que es una nueva explotación de elementos de la saga Underworld, cambiando los vampiros y los hombres lobo por gárgolas y demonios, y realmente se han currado muy poco la adaptación de un cómic que me parece claramente superior a esta versión cinematográfica en algunos de cuyos pasajes se advierte incluso cierta falta de intrepidez para desarrollar con más originalidad e imaginación algunos elementos, hasta el punto de que llegas a echar de menos como espectador que le roben algo a la serie de animación de Disney Gargoyles, héroes mitológicos (1994-1996), o que se echen un vistazo a la curiosa Ángeles y demonios (no, la de Ron Howard no, me refiero a la que dirigió Gregory Widen en 1995 con Christopher Walken como protagonista), porque ciertamente andan algo faltos de imaginación en determinados pasajes.

Pero con todo ello, creo que la película es una digna representante de ese cine que navega entre dos aguas, a caballo entre el cine de serie B y el cine de serie A, característica que abunda en muchas de las producciones que llenan la cartelera en nuestros días. Lo malo es que han puesto al cine de fantasía, terror y ciencia ficción en una posición equívoca que se asienta sobre todo en la espectacularidad suministrada por efectos especiales de ordenador en lugar de buscar en sus personajes y argumentos el verdadero motor emocional de su propuesta. Por ejemplo en Yo, Frankenstein, aún con el buen trabajo de Eckhart, el anzuelo principal parece ser la redundante imagen de las gárgolas desplegando sus alas. Gran error. Lo interesante sigue estando donde ha estado siempre: en los conflictos de los personajes y en la capacidad de los actores y los diálogos para hacer esos personajes interesantes.

A pesar de todo lo comentado, creo que la película tiene elementos interesantes para crear franquicia, y aunque no es precisamente Hellboy, me gustaría seguir viendo peripecias en ese curioso mundo, aunque fuera en dvd.

Miguel Juan Payán

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