Una vida a lo grande ****

Diciembre 19, 2017
Imaginativa aproximación de Alexander Payne al subgénero apocalíptico. El director de Entre copas construye una comedia de tintes dramáticos, en la que Matt Damon brilla con su interpretación de un hombre normal.

El final del planeta Tierra, aparte de los problemas asociados al cambio climático y a las neurosis homicidas de los gobernantes poseedores de armamento nuclear, puede venir por el lado del agotamiento de los recursos naturales. Esta tesis es la que sustenta Alexander Payne, en su fábula futurista titulada Una vida a lo grande: un filme de virtudes existencialistas, concebido a partir de un guion en el que los científicos proponen reducir voluntariamente el tamaño de los humanos, para distribuir y controlar mejor las reservas disponibles en el mundo.

Con el costumbrismo propio y habitual desplegado en los trabajos anteriores del responsable de Los descendientes, Payne monta un espectáculo de perfección técnica y argumental; dentro del cual, resulta bastante verosímil y algo intrascendente el caramelo mediático de la disminución de tamaño de los actores que aparecen en la pantalla.