Un nuevo rumor que resurge con fuerza sitúa a los dos actores de vuelta como Peter Parker en la tercera entrega de Spider-Man protagonizada por Tom Holland, pero uno de los actores se estaría haciendo de rogar.

      Pese a que el rodaje de Spider-Man 3, el título provisional de la tercera entrega de Spider-Man que protagonizará Tom Holland, está a punto de comenzar, con el mismo previsto para iniciarse en Atlanta a finales de octubre, los rumores sobre posibles incorporaciones al reparto están siendo cada vez más frecuentes. Hay nombres confirmados, como son los de Benedict Cumberbatch y Jamie Foxx, quien repetiría su papel de Electro en The Amazing Spider-man 2. Y justo esos nombres y el hecho de que Cumberbatch en la secuela de Doctor Strange vaya a explorar el multiverso Marvel, han provocado que los fans especulen desde hace semanas con el regreso de Andrew Garfield y Tobey Maguire a la saga para interpretar de nuevo a sus versiones de Peter Parker.

Con el anuncio de la vuelta de Jamie Foxx como Electro en Spider-Man 3, varios medios han empezado a especular con el posible regreso de más personajes como Maguire o Garfield, en una historia ligada al multiverso.

      Primero y antes de nada, no hay ningún anuncio oficial, ninguna comunicación de una fuente anónima. Nada que confirme o desmienta esta posibilidad. Simplemente desde Estados Unidos la noticia de la vuelta de Jamie Foxx a la saga Spider-Man repitiendo su papel de Electro, ha llevado a lanzar muchas conjeturas al vuelo. Pero es cierto que hay cosas que tienen cierto sentido y que Marvel y Sony desde que estrenaron Spider-Man Lejos de Casa, han jugado a mostrar cosas que podrían ligar los tres universos fílmicos de Spider-Man, y que podría llevar a una historia ligada al multiverso como ya hemos visto en la película de animación y como parece ser sucederá en cierta medida en la serie WandaVision o en la película Doctor Strange 2, que dirigirá ni más ni menos que Sam Raimi, responsable de la trilogía de Spider-man de Tobey Maguire.

Crítica de la película Hasta el último hombre

Una de las mejores películas bélicas sobre la Segunda Guerra Mundial.

Al nivel de las grandes: Salvar al soldado Ryan, La delgada línea roja, Cartas desde Iwo Jima, La colina de la hamburguesa, La colina de los héroes, La colina de los diablos de acero, Ataque, la serie Hermanos de sangre… Estas son las claves que pueden servir para hacerse una idea de cómo y por donde respira el último trabajo de Mel Gibson como director, una de sus mejores películas, mejor que la serie Las banderas de nuestros padres, The Pacific o Windtalkers y al nivel de otra joya del género bélico, o por aclararlo más, antibelicista, Senderos de gloria, de Kubrick.

Es también una de las miradas más brutales del cine a la guerra, sin adornos ni componendas para edulcorar las imágenes que representan el infierno de la muerte. Cada muerto y cada herido deja su huella en el espectador, que se ve totalmente envuelto en el huracán de violencia en algunas de las mejores escenas de acción que ha rodado el cine. Eso sí, acción con contenido, no acción por la mera acción o como adorno principal de la función. Detrás de las secuencias bélicas propiamente dichas, lo que oculta Hasta el último hombre es una apuesta muy actual por la vida frente a la muerte, una clara reflexión sobre las culturas de vida frente a las culturas y rituales de muerte, lo cual, con los tiempos de guerra contra el terrorismo en los que vivimos, resulta plenamente actual y va más allá del contexto histórico en el que se desarrolla este largometraje que por otra parte se basa en una historia real.