Brillante sátira del género con dos radiantes protagonistas. Esa es la clave que maneja la nueva película de Paul Feig, maestro de la comedia liderada por repartos femeninos, que ha brindado a gente como Melissa McCarthy o Kirsten Wiig, algunas de sus mejores y más divertidas interpretaciones. Y también algunos de sus mayores éxitos de taquilla. Ahora Feig vuelve a la carga con un reparto liderado por Anna Kendrick y Blake Lively, y por una historia que adapta la novela de Darcey Bell, de la mano de Jessica Sharzer, guionista por ejemplo de American Horror Story. Un repaso en toda regla a ese género que de la mano de películas como Perdida o La Chica del Tren, se han convertido en reclamo para la taquilla.

Pero en Un Pequeño Favor las cosas no son como habitualmente en el género, sino que todo se convierte en una sátira del mismo, haciendo que la trama poco a poco nos lleve en la dirección más inesperada e imposible que podamos imaginar. Dos madres, completamente distintas la una de la otra, entablan una curiosa amistad de charlas y confianzas. Una (Kendrick) es una viuda muy peculiar que tiene su propio canal donde sube videos dando consejos a otras madres, con su estilo apocado y de mosquita muerta. La otra (Lively) es una ejecutiva en una importante marca de moda, donde lleva el peso de la compañía, aunque su matrimonio sufre, con la bancarrota a la vuelta de la esquina, y su marido un escritor fracasado que ahora da clases.

Simpática comedia gamberra que da más de lo que uno espera. Sobre todo cuando no espera nada de una película y de repente se encuentra con momentos realmente salvajes y divertidos, con personajes ciertamente peculiares y con un tono que siempre apuesta por no tomarse nada en serio y hacer pasar un buen rato al espectador. La película es lo que es y no intenta engañar a nadie, ni convencernos de que estamos ante una película trascendente, ni nada por el estilo. Es honesta, cosa que se agradece mucho, y sus personajes son bastante cafres. Hasta que dejan de serlo, claro, un tópico habitual de la mayoría de comedias gamberras en USA. Pasaba recientemente con Malas Madres y aquí vuelve a suceder cuando deciden edulcorar el relato.

Tiene su lógica porque es una comedia para todo el mundo, en definitiva, en la que quieren que salgas con una sonrisa y sintiéndote bien. Pero uno siempre se pregunta qué pasaría si se lanzasen de cabeza a la piscina y diesen un final acorde a lo que nos han planteado en varios momentos de la película. Quizá menos “dulce” pero a lo mejor más divertido incluso. Aquí tenemos a dos hermanos que son dos piezas de cuidado, que son obligados por su familia a llevar citas serias a la boda de su hermana pequeña, en Hawái, debido a que en anteriores celebraciones familiares todo se ha ido al garete por culpa de sus ganas de ligar con chicas. Los dos iluminados deciden buscar a esas chicas en craiglist, lo que les lleva a conocer a dos chicas que parecen perfectas… pero que no lo son.