Hannibal ★★★

Enero 24, 2019

Crítica de la película Hannibal

El regreso de uno de los mejores villanos de todos los tiempos

Tras el rotundo éxito en 1991 de la película Hannibal, el silencio de los corderos, dirigida por Jonathan Demme y que ganó nada menos que cinco Oscars de la academia (mejor película, mejor dirección, mejor actor, mejor actriz y mejor guión adaptado), fueron muchas las presiones y expectativas generadas en Hollywood para que se hiciera una secuela lo antes posible y aprovechar así el tirón comercial de esta cinta.

No sería hasta 1999 que el novelista Thomas Harris, autor de la novela original en la que se basó la película de 1991, publicase Hannibal, la secuela de El silencio de los corderos y que a su vez fue la tercera novela de la cuatrilogía sobre la vida del Dr. Lecter. Tras la publicación de Hannibal, en Hollywood se pusieron manos a la obra para llevar a la gran pantalla esta secuela que llegó por fin a los cines en 2001 de la mano de Ridley Scott (Alien el octavo pasajero, Blade Runner, La teniente O´Neil, Gladiator, Black Hawk Derribado, El reino de los Cielos, Marte, Prometheus…) que venía de estrenar un año antes Gladiator con la que ganó cinco Oscars.

En esta ocasión el director nos sitúa diez años después de los hechos acontecidos en la primera película tras los que, recordemos, el Dr. Hannibal Lecter (Anthony Hopkins) consiguió escapar de la justicia. La que en aquellos tiempos fue la única persona capaz de conectar con este asesino en serie mientras era cadete del FBI, Clarice Starling (Julianne Moore), ahora es una experimentada agente de campo que tras una operación antidroga en la que mueren cinco personas, cae en desgracia dentro FBI por haber matado a la narcotraficante Evelda Drumbo (Hazelle Goodman) mientras esta cargaba un bebe.

Premonición ***

Julio 11, 2016
Navega a la sombra de Seven pero no llega a alcanzar el nivel de la película de Fincher.

Tejida a imagen y semejanza de Seven, de la que inicialmente su primer borrador de guión la señalaba como secuela, Premonición tiene su mejor aliado en un reparto que claramente se eleva por encima del nivel del tópico guión. Anthony Hopkins no está a nivel de Silencio de los corderos, pero cualquier película que lo tenga como protagonista, en lugar de cómo secundario estrella, que es lo más habitual en las producciones en que participa el actor en los últimos tiempos, cuenta a su favor con un factor a tener muy en cuenta para hacer que el público permanezca interesado por lo que se cuenta en la pantalla. Hopkins hace interesante un papel que es en realidad una colección de tópicos y además queda tocado casi desde el principio por un rebuscado tono de ambigüedad tanto más artificial por cuanto nace de un complejo de emulación de lo planteado en Seven, en lugar de buscarse un camino propio para plantear alternativas válidas a las propuestas de aquel otro largometraje. Ese lastre ataca también al resto de los personajes, si bien es menos lesivo para los que interopretan Jeffrey Dean Morgan y Abbie Cornish, ya que éstos son sólidos personajes secundarios de acompañamiento que ejercen con solvencia su función en el relato, haciendo lo posible por darle personalidad a los tópicos con los que han sido concecibidos.