Es uno de los rostros más conocidos de nuestro cine, televisión y teatro. El actor sevillano ha participado en más películas de las que podemos recordar, y esperamos que siga haciéndolo, con ese talento tan único que tiene y ese carisma tan especial. Ahora presenta Obra 67, de David Sainz, una película adscrita a #littlesecretfilm y producida por y para Calle 13, de la que nos habla con honestidad y ese carácter tan afable y agradable que tiene el actor, en esta entrevista en exclusiva.

¿Qué puede contarnos de un proyecto como Obra 67?
Pues que es una película para Little Secret, que se ha hecho en tres días, el mayor mérito que para mí tiene el resultado de esta película, y que para mí es un auténtico placer volver a trabajar con David Sainz, con el que colaboro en Malviviendo (la web series que ha hecho popular a Sainz), y que es un grupo que tiene un talento inconmensurable. A mí me gusta estar al lado de esta gente para aprender de ellos. Ha sido un rodaje muy intenso, nunca mejor dicho, porque un resultado de ciento y pico minutos en tres días significa que ha habido un trabajo de improvisación medida. Para mí ha sido un poco más difícil porque he tenido que estar a la altura de la frescura de los otros protagonistas, que se han lanzado ahí, sin trampa ninguna, a contar los personajes desde la verdad, y yo, como soy más antiguo, quizá me hubiera hecho falta un poco más de guión, pero nada, sólo he tenido que subirme al carro y el resultado me parece espectacular.

Una de las cosas que sorprenden de un proyecto como éste y como Little Secret Film es que los actores figuran como guionistas porque los diálogos se improvisan. ¿Cómo se trabaja eso?
Bueno, hubo un trabajo de ensayos, pero, vamos, en mi caso muy poco tiempo, no sé si fueron un día o dos. Pero sobre todo hay unas pautas marcadas. Unas pautas marcadas sobre de qué se va a hablar y qué es lo que va a pasar. En los ensayos lo que más se midió fue el “feeling”, el ritmo, el saber cómo reaccionabas con el otro actor y desde dónde recogía al personaje. Pero todos llegaron con el personaje bastante cogido, metido dentro de su piel, así que era fácil reaccionar ante una improvisación esperada desde el personaje.

Rodada para televisión, pero está recibiendo algunas de las mejores críticas que hemos visto en el cine español este año. Imagino que debe ser una enorme satisfacción.
Por supuesto, por supuesto. Y se debe en gran medida a David Sainz, que me parece uno de los grandes talentos del cine, una persona que tiene un mundo propio pero que es capaz de desplazarse a otras miradas, como en este caso, que es una película, digamos por encargo. En el estreno en Sevilla fue muy curioso, porque no sé cuántos millones de seguidores tiene Malviviendo, pero la película empieza con los mismos códigos, entonces la gente empezó riéndose a carcajadas, después la carcajada se transformó en una sonrisa, la sonrisa en una mueca y al final era casi pavor ante lo que estaban viendo. Eso es lo que me parece maravilloso en este caso. Que se haya cumplido la norma al pie de la letra, 13 personas, 13 horas de rodaje, un thriller con 2000 euros de presupuesto y sin guión. Y a pesar de todo eso ha salido una Obra 67 que me parece una obra maestra.

Y con esas condiciones, esas limitaciones, todo eso que nos está contando, sale una película con ese cambio del que habla. Y se puede hacer eso en 13 horas de rodaje.
Pues sí, se podía hacer. Porque tenía todo bastante medido, lo que quería rodar. Como siempre, yo creo que la necesidad agudiza el ingenio, y, evidentemente, más necesitado que ha estado David, sobre todo en la primera temporada de Malviviendo, que se hacía con 40 y 50 euros, para eso tienes que llevar los deberes muy bien hechos. Y en este caso los llevaba muy, muy bien hechos, para que el resultado, no digamos que sea igual, pero sí muy parecido a lo que el director llevaba en la cabeza.

¿Para un actor un proyecto así limita por el hecho de no tener un guión o le da más libertad a la hora de lanzarse a la piscina?

No sería bueno que le diesen más libertad. A los actores no es bueno que nos den demasiada libertad, porque nos lo creemos, nos creemos nuestros personajes, nos creemos nuestra forma de interpretar, nos creemos que todo lo sabemos hacer. Es mucho mejor dejar que te miren. Con que te miren bien, yo creo que el trabajo ya está bien hecho. Y David mira muy bien. En este proyecto es un riesgo, y depende de en qué manos caigas. Yo recuerdo que cuando hice Smoking Room después tuve un montón de ofertas para hacer películas en cooperativa. A lo cual dije que no, que depende. Que había momentos para hacer una cosa y momentos para hacer otra. No creo que todo el mundo pueda hacer una película en tres días. Ni sería bueno para los actores, ni por supuesto sería bueno para la industria. Porque entonces dirían “para qué vamos a gastar dinero en el cine si se puede hacer con 2000 euros”. Esto era un proyecto especial, con una normativa de Little Secret Film y de Calle 13 y se ha cumplido la normativa. Pero ya está. Debe ser un extra dentro de la industria. Una idea para observar nuevas ideas, miradas, realizadores, pero como una isla dentro de lo que debe ser todo lo demás.

En su carrera ha sido como un talismán para muchos directores noveles. ¿Sigue siendo así, le siguen llamando para los proyectos de muchos directores que debutan?

Pues sí, cosa que agradezco mucho. Alguien que hace su primer trabajo, es alguien que lleva años esperando para levantarlo. Es alguien que tiene al niño de su vida entre sus manos, que quiere que todo sea maravilloso y sea perfecto. Y si encima me llaman a mí, por un lado es una responsabilidad y por otro lado es un orgullo. Que el que va a hacer su primera demostración profesional cuente conmigo, para que de alguna manera yo esté involucrado en ese proyecto. A mí eso me llena de orgullo.

Jesús Usero

©accioncine

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