Curiosa adaptación del clásico animado de Disney. Porque de eso se trata esta película en imagen real protagonizada por Emma Watson, de una adaptación de la película animada de los noventa, no de una nueva versión del cuento, sino de una nueva aproximación a lo ya visto en la película que se convirtió en uno de los mayores éxitos de la historia de la compañía y que hasta cambió las reglas de los Oscars (a raíz de su estreno se creó la categoría de mejor película de animación, ya que La Bella y la Bestia fue nominada a mejor película, pero no ganó. Se consideró que las películas animadas, con su creciente calidad, debían tener su propia categoría y ganar un Oscar). Quizá el peso y la importancia de la original son los que limitan el potencial de ésta…

No es una mala película, ni mucho menos. Aunque los puristas y aquellos que aman demasiado la original pueden sentirse dolidos o incluso ofendidos, creo que sin motivo, por esta versión, que es cierto aporta muy poco a la original, pero sabe exprimir la necesidad de que los que eran niños en 1991 cuando se estrenó aquella, lleven ahora a sus hijos más de 25 años después a disfrutar de la magia de Disney. En ese sentido la película sirve como nexo de unión entre ambas generaciones, como puente para que las familias disfruten de la experiencia en salas de cine, algo que ya no pueden hacer con la película animada. Y verla en el salón de casa no es lo mismo.