Blair Witch ***

Octubre 31, 2016
El ingenioso Adam Wingard (The Guest) rescata la esencia subjetiva de El proyecto de la bruja de Blair, y orquesta con ella una secuela que supera en suspense y terror psicológico a su precedente cinematográfico.

Hace veintisiete años, El proyecto de la bruja de Blair marcó un hito en el género del terror con su propuesta rompedora, a base de mucho efectismo visual y poco contenido realmente explícito. Daniel Myrick y Eduardo Miguel Sánchez-Quirós consiguieron levantar con esos ingredientes una cinta de limitado presupuesto, que funcionó en las salas por su capacidad para crear estados de histeria colectiva, padecidos voluntariamente por hordas de espectadores dispuestos -desde el comienzo de la desenfocada historia- a sentir los escalofríos un tanto incoherentes de los protagonistas.

Transcurrido el tiempo, Adam Wingard recupera el aliento pretérito del celebrado largometraje, e introduce nuevamente a una partida de jóvenes incautos, en medio de las telúricas Colinas Negras: situadas en Burkittsville, Maryland.