Crítica de la película Parásitos

Bong Joon Ho vuelve dirige una película redonda que merece estar entre las mejores del año.

Se está poniendo difícil y al mismo tiempo interesante decidir qué películas merecen estar en la lista de las diez mejores del año en esta recta final de 2010, y eso es bueno para el espectador. Sin duda Parásitos es una imprescindible del cine que hemos visto esta temporada y de los últimos años. Y lo es jugando la carta de lo inclasificable. Porque podemos decir muchas cosas de ella, salvo que sea fácilmente etiquetable. Todo lo contrario. Juega tanto con los naipes de la baraja del suspense como con los de la baraja de la crítica social poniendo nuevamente de manifiesto la facilidad que tienen los grandes maestros del cine de Corea del Sur en los últimos veinte años para poner en pantalla un tratamiento de los géneros cinematográficos que desafía el adocenamiento y la repetición y camuflaje de esos mismos géneros en la clave de las franquicias en el cine estadounidense.

Es así, además de todas las demás virtudes que luce, una ventana abierta al cambio, a otras posibilidades de regocijo y disfrute en el cine.