Otro año más que ha pasado volando y que ha llenado nuestras pantallas televisivas con historias que recordaremos mucho tiempo. Series nuevas, otras que siguen al pie del cañón y alguna a la que dijimos adiós tristemente, para convertir 2013 en uno de los mejores años que la ficción televisiva ha visto en mucho tiempo. De Breaking Bad a Juego de tronos pasando por Ray Donovan, la temporada ha dado mucho de sí y merece la pena echar un vistazo a diez de ellas. Para recordarlas, para revisarlas o, incluso, para descubrirlas. Diez grandes momentos de 2013.

No estoy nada de acuerdo con los que hablan de la era dorada de las series que vivimos hoy en día. Parecen olvidar de dónde venimos y, lo mejor de todo, hacia dónde nos dirigimos. La edad de oro de las series está por venir. Y eso es bueno, porque cada año que pasa tenemos nuevos genios, nuevas series, nuevos placeres que disfrutar en nuestra casa. Son grandes tiempos para las series, pero muchos están por llegar todavía. Y, sobre todo, recordad que esta lista es la de quien esto escribe, única y personal, que tras ver más horas de tele semanales de las recomendables, se queda con estas diez para 2013. Y siempre podemos discutir, hablar de ello y debatirlo en ACCIÓN.

1. Juego de tronos (temporada 3)
Lo bueno de Juego de tronos es que según pasan las temporadas, va mejorando la serie. Una serie que se mantiene fiel en espíritu a la enorme saga literaria de George R. R. Martin, pero que añade sus propias cosas, tiene personalidad, tiene empuje y ha llegado a su mejor momento, por ahora, en la temporada 3. Además, con un reparto que cada vez suena mejor y con incorporaciones (Ciarán Hinds, este año) que le vienen de perlas. Y sí, “Las lluvias de Castamere” con “La boda roja” son inolvidables. Pero no olvidemos episodios magníficos como “The Climb” (y Tyrion con la silla). Lo mejor del año.


2. Ray Donovan (temporada 1)
Si me ofrecen cualquier otra serie de esas que tantos adoran y venden humo con ellas, a cambio del cine negro, la violencia y la mala leche de Ray Donovan, no lo cambio ni en mi peor día. Uno de los estrenos del año, la serie más perversa, dura y mejor escrita que se puede encontrar en kilómetros a la redonda. Con unos sensacionales Liev Schreiber, nuestro Ray Donovan, y su padre Jon Voight. Ambigua, directa, llena de mala uva… Episodios como “A Mouth Is a Mouth” o el enorme final de temporada, “Same Exactly”, son perfectos para enganchar a la gente en una pequeña obra de arte televisiva.


3. Breaking Bad (temporada final)
Soy honesto y reconozco que nunca he sido un gran fan de Breaking Bad, no era la serie que más me gustaba. Pero una cosa es el gusto y otra la calidad. Y Breaking Bad ha sido una de las mejores series de los últimos años, de largo. Y por muchas razones. Grandes guiones a la cabeza. Con un ritmo algo pausado, eso sí, que hizo a muchos huir. Una pena, porque se perdieron una de las mejores despedidas de la historia de la televisión. Aunque sea una lástima decirle adiós a la serie. Pero pronto llega su spin off, así que no dejamos este peculiar universo por completo… El episodio final… magistral.


4. Person of Interest (temporada 2 y 3)
Ser una serie network, de las cadenas gratuitas, que se cuela en esta lista y tiene un enorme mérito. Entre procedurals que llevan siglos en antena, dramas románticos cansinos, comedias y series juveniles, cuesta hoy encontrar magia de verdad en la pequeña pantalla. Por eso, la serie de Jonathan Nolan (repito, Jonathan Nolan, no JJ Abrams) es tan destacada y brillante. Intriga, aires de El caballero oscuro, giros espectaculares… La mejor serie network del momento, con episodios tan memorables como “God Mode”, el final de la segunda temporada, y que en su tercer año, con joyas como “The Crossing” o “Lethe”, ha llegado a un nivel superior.


5. House of Cards (temporada 1)
Hacer un remake siempre es algo cuestionable y cuestionado. Más aún cuando se coge una serie de la calidad de la británica House of Cards y se traslada a Estados Unidos. Pero con David Fincher tras las cámaras y con un soberbio Kevin Spacey en su mejor papel en años (sin olvidar a Robin Wright, simplemente perfecta), la serie se ha convertido en uno de los mejores estrenos del año y candidata a todos los premios. Netflix se lanzó a la piscina dando libertad absoluta a sus responsables, y estos no fallaron. Su piloto y su capítulo 13 son piezas imprescindibles del año.


6. Broadchurch (temporada 1)
Una pena no incluir más series británicas en la lista, porque la calidad es innegable, pero la competencia con el producto americano es tal, que es casi imposible a veces acordarse entre la vorágine de series que nos llegan. Pero es difícil olvidar Broadchurch. Una serie que estaba a caballo entre The Killing y Twin Peaks (fuentes de inspiración muy reconocibles), pero que aprovechaba sus ocho episodios para imprimir ritmo a la trama, y además contaba con un David Tennant difícilmente superable. Sus dos últimos episodios son para enmarcar. Esperemos que el remake estadounidense, con Tennant, sea tan bueno o más. Y que la emitan ya en España…


7. Shameless (temporada 3)
¿Por qué es tan buena Shameless? Dos palabras: Frank Gallagher. Vale, y Fiona Gallagher. Vale, y… Bueno, dejémoslo en los Gallagher y terminamos antes. Pero hay que reconocer que William H. Macy y su personaje nos llevan siempre de vuelta a la familia más salvaje, desestructurada y divertida de la televisión. Otro remake de los Estados Unidos que sale bien, muy bien, en gran medida debido al enorme talento de su mayor responsable, John Wells. Tampoco podemos olvidar a Emmy Rossum, ni episodios como “May I Trim your Hedges?”, que nos han alegrado la vida un año más. Y ahora, a por la cuarta temporada…


8. Justified (temporada 4)
Sí, muchos se olvidan de Justified. Quizá es porque no la han visto nunca. Porque si lo haces, es difícil olvidar el aire de western moderno, los personajes bien construidos, imprevisibles, únicos, las gotas de cine negro y a Raylan Givens, el último hombre íntegro de Kentucky… o no. Sobre todo, si se enfrenta a su amigo/enemigo Boyd, a quien da vida Walton Goggins. Además, es una serie que sabe evolucionar y cambiar, como demostró en la cuarta temporada y su giro hacia el misterio y el whodunit, teniéndonos en vilo durante sus doce episodios.


9. The Blacklist (temporada 1)
Puede que sorprenda que haya incluido una serie nueva como The Blacklist en esta lista, valga la redundancia, aunque quizá todo se reduzca al nombre y la presencia de James Spader, que incluso ha sido nominado al Globo de Oro por un papel en una serie network. Divertida, sin complejos, a ratos disparatada, llena de giros, de acción y con Red Reddington guiándonos a través de su curiosa lista negra del mundo criminal. El homenaje a La jungla de cristal dirigido por Joe Carnahan en el episodio Anslo Garrick es lo mejor para enganchar a alguien a la serie. Y engancha. Mucho.


10. The Newsroom (temporada 2)
Sé que no es plato de buen gusto, y sé de buena mano que más de uno estará totalmente en contra de la inclusión de The Newsroom entre las mejores del año. Pero Aaron Sorkin es y sigue siendo el mejor guionista de televisión y eso se nota en este homenaje al periodismo, quizá demasiado idealizado, con los mejores diálogos de todas las cadenas. La velocidad a la que hablan los personajes, y lo que dicen (el sello Sorkin) son motivos más que suficiente para que la serie figure entre las mejores del año. Con Emmy para Jeff Daniels incluido. Su doble episodio “Election Night” emociona al más pintado. Y recuerda a los mejores momentos de El ala Oeste. Jesús Usero

©accioncine

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