Buscando a Dory ****

Junio 21, 2016
Mejor o por lo menos más divertida que Buscando a Nemo. Gana centrando el protagonismo en Dory.

El pez desmemoriado era la clave de la primera entrega. Todos nos dimos cuenta. El otro, el padre preocupado y llorón, era un pestiño. Lo toleramos porque Dory lo acompañaba, pero en general era lo que su propio nombre indica, un Pez payaso, con poca gracia. Pero Dory era una máquina, y finalmente aquí la dejan nadar por su cuenta, aquilatando al máximo y administrando cuidadosamente la aportación de Marlin. Dicho sea de paso, siempre me ha gustado más la versión Dory de Anabel Alonso que la de Ellen DeGeneres, y vuelvo a apostar por la versión en castellano de Dory también en esta ocasión. Lo dije en Buscando a Nemo y lo repito en Buscando a Dory.