Crítica de la película Código 8

Soporífera mezcolanza de géneros que desaprovecha la premisa del cortometraje.

       En 2016 el director Jeff Chan estrenó el cortometraje Code 8, en el que mostraba un interesante futuro distópico. Uno en el que las personas con superpoderes ya no eran respetadas por la sociedad, vivían en la pobreza y tenían que pagar unas tasas para poder utilizar sus poderes y de esta manera ser controlados por el gobierno. En ese entorno se movía Connor Reed (Robbie Amell), un joven con poderes que tras una discusión sobre el pago de un trabajo se debe enfrentar a unos robots de policía y a un oficial (Sung Kang). La premisa no era especialmente novedosa si tenemos en cuenta que en la saga de X-Men ya se planteaba una problemática similar, pero ese tono de thriller callejero a lo David Ayer mezclado con el cine de superhéroes le sentaba realmente bien y abría la puerta a un futuro largometraje.