Tierna reflexión sobre el primer amor. Pura y única. Y permitidme que haga una reflexión desde el inicio, porque creo que es una de las claves de la película. He leído recientemente críticas en ambas direcciones, por tratarse de una historia de amor homosexual, que algunos han atacado por ese elemento. Call my by your name hace una declaración de intenciones con la historia de amor de sus protagonistas, mostrando a una pareja homosexual, visibilizando y normalizando. Y ahí reside una de sus muchas virtudes. La naturalidad de la historia. Se trata de una historia sobre el primer amor, ese que marca y nos deja un recuerdo indeleble durante toda nuestra vida. Y no, no importa que sean dos personajes gays, no importa que sean dos hombres. Es una historia de amor universal con la que todos, absolutamente todos, podemos sentirnos identificados. Ni más ni menos. No hay diferencias en lo que se siente, piensa o actúa con el resto de seres que nos rodean. Es imposible no sentirse identificado con el protagonista, con su historia de amor. Con lo que se siente, se vive y se sufre. Es genial que de visibilidad a un colectivo tantas veces maltratado. Y también es genial que cualquiera, repito, pueda sentirse completamente conmovido por la historia y a la vez identificado con la misma.

Porque eso es de lo que trata Call me by your Name. Una historia que empieza a sonar para los premios y que nos lleva a un pequeño rincón del norte de Italia, en 1983, donde una familia, la del profesor Perlman interpretado por Michael Stuhlbarg, pasa los veranos, con su hijo Elio (Timothée Chalamet) y su esposa Annella (Amira Casal). Un paraje precioso donde el tiempo parece estar detenido y donde el joven Elio no tiene mucho que hacer, además de leer, pasear y, de cuando en cuando, tontear con la joven Marzia (Esther Garrel) cuando pasa tiempo con el grupo de jóvenes del lugar. Cada año su padre acoge a un estudiante que le ayuda con sus investigaciones, y este año le toca a un americano bastante peculiar, Oliver (Armie Hammer), con el que Elio tendrá una relación que comienza siendo casi incómoda, para poco a poco convertirse en el primer gran amor del protagonista, en una historia que en cierta medida moldeará su vida. Definirá quién es realmente, como suele suceder con todo el mundo en la adolescencia. Al final de eso se trata el viaje de Elio, del camino para descubrir poco a poco quiénes somos y cuál es nuestro lugar, en este caso en la Italia de inicios de los 80 y en un mundo en el que ciertas cosas se escondían del mundo. Cosas que, por suerte, poco a poco van cambiando para mejor.