Simpática película de animación a la que se le va la mano con el humor escatológico. Es verdad que la historia y los personajes se prestan a un humor gamberro, distinto a lo habitual en este género, que puede sorprender a grandes y mayores y arrancar más de una carcajada entre todo tipo de público, pero cuando se excede el tema, puede resultar cansino, y no todo el mundo responde igual a ese tipo de humor. Pero con todo eso, la película supone un soplo de aire fresco en la cartelera infantil, porque ni siquiera los personajes protagonistas son los típicos protagonistas de una película de este género. Cambian muchas cosas, algunas para bien, haciendo un producto incompleto, pero divertido en líneas generales.

Berto y Jorge (los nombres de los personajes están localizados al castellano, herencia de la obra original en la que se basa la película) son dos grandes amigos desde el jardín de infancia (cumplen aquello que decía Ernesto Sevilla en su monólogo, no hay nada más bonito que la amistad entre idiotas…), que disfrutan haciendo el gamberro y creando cómics, donde su personaje estrella es el Capitán Calzoncillos. Cuando el director del colegio les pilla en su última broma y amenaza con separarlos de clase (el drama), por un azar del destino, hipnotizan al director convirtiéndole en el Capitán Calzoncillos, el héroe de sus tebeos… pero sin los poderes del mismo. El caos está garantizado sobre todo con la llegada de un villano muy peculiar.