Crítica de la película Cascanueces y los cuatro reinos

Un retorno a las aventuras clásicas de Disney, con una excelencia en lo visual que nunca llega a alcanzar el guion.

Con un proyecto que no ha levantado mucha expectación y un rodaje en el que el director Lasse Hallström tuvo que dejar los reshoots en manos de Joe Johnston (artesano tan eficaz como impersonal e impredecible), todo parecía indicar que nos íbamos a encontrar un desastre de las proporciones de Un pliegue en el tiempo. Nada más lejos de la realidad, pues El cascanueces y los cuatro reinos llega a la cartelera con la función de ser un entretenimiento familiar prenavideño de influencias dickensianas. Y la cumple, aunque con algunos peros.