Comedia divertida aunque se quede corta al final. Es el problema de muchas comedias pretendidamente gamberras, y es el problema de Una Noche fuera de control, superar lo visto anteriormente, ser gamberra de verdad y llevar el humor a límites no explorados anteriormente. En el caso de esta película es todavía más difícil, porque pese a las buenas maneras, la película continuamente recuerda a Resacón en Las Vegas, cruzada con Very Bad Things. La primera era gamberra y si forzaba los límites de lo políticamente correcto hasta lugares muchas veces insospechados, y la segunda era humor negro salvaje y ofensivo, con un final tan hilarante como deprimente. Aquí nos hacen reír, de verdad, pero no se terminan de arriesgar. No terminan de hacer algo realmente gamberro.

La historia es la de una mujer que se presenta al senado y que prepara su despedida de soltera en Florida, junto a sus amigas de la universidad. Un grupo que lleva tiempo sin estar todas juntas, pero que pretende pasar un fin de semana increíble junto a la amiga australiana de la protagonista, que se reúne allí con ellas. El problema será que la fiesta con el stripper se va de madre y éste acaba muerto… ¿Qué hacer para no acabar con sus huesos en prisión? ¿A qué les suena de algo? Pues eso. Aunque, eso sí, los responsables del tráiler se merecen un premio por no reventar la película y contar sólo hasta ese momento, la premisa inicial, dejando varias sorpresas argumentales para el espectador por el camino.