Crítica de la película Desenterrando Sad Hill

Guillermo de Oliveira se estrena en el largometraje con un documental sobre la importancia de preservar el patrimonio cinematográfico y cómo la pasión por el cine y el arte unen a la gente.

Aquellos que amamos el cine, y seguramente quien esté leyendo estas líneas compartirá ese sentimiento, no concebimos las películas como un mero pasatiempo, sino como una inagotable fuente de experiencias vitales que guardamos muy dentro de nosotros. Elucubramos teorías acerca de las películas, nos enamoramos de sus personajes, coleccionamos las distintas ediciones, caemos en la tentación de comprar ingentes cantidades de merchandising, nos emocionamos al visitar los lugares de rodaje y hablamos de ellas durante horas con personas con las que, al igual que con ese idolatrado universo de ficción, desarrollamos una conexión casi espiritual. En ese sentido, tal y como se expone en la película, podríamos hablar del cine y el arte como una religión.