Parece casi mentira decir esto, pero una película de Star Wars se está estrellando en la taquilla. Y parece mentira que lo digamos cuando la película se estrenó con más de 100 millones de dólares hace apenas una semana, pero esa cifra quedó muy por debajo de los casi 150 millones que muchos esperaban que recaudase durante el largo fin de semana de cuatro días que hubo en USA la semana pasada. Ahora la película se acerca a esa cifra una semana después, pero después de caer en picado en su segundo fin de semana, más de un 65%, una cifra habitual cuando hablamos de secuelas, precuelas o spin offs, y a la que ni siquiera Star Wars puede oponerse (ha sucedido con los tres últimos estrenos de la franquicia) pero que se ha visto siempre compensada por el arranque brutal de todas las películas, que hicieron que hasta un spin off como Rogue One consiguiese más de 500 millones sólo en Norteamérica.