Downton Abbey ★★★

Septiembre 15, 2019

Crítica de la película Downton Abbey

Buena prolongación de la serie original que gustará a los seguidores de la misma.

Entre 2010 y 2015 la serie de televisión Downton Abbey se destacó en la oferta televisiva por su calidad y consiguió abrirse un hueco en las preferencias de los espectadores. Era televisión de calidad, y aunque su tema y propuesta no eran tan novedosas como algunos de sus “fans” incondicionales pretenden, no era nada nuevo (revisen la serie Arriba y abajo, de 1971), sin duda merecía estar siempre citada entre las producciones de mayor calidad de la pequeña pantalla.

Otra cosa es que a algunos nos interesen poco o nada las peripecias de la aristocracia británica de medio pelo y sus entregados y felices sirvientes, como es el caso de quien esto escribe.

Frente al largometraje que aquí comento me encuentro en la misma situación de obligado reconocimiento de la calidad de algo cuyo contenido no solo no me interesa absolutamente nada, y tiro de obligada objetividad, aparcando mi intenso desapego personal frente a toda esta fauna de personajes que tan poco inspiradores me resultan.

A Downton Abbey le reconozco en positivo el buen ritmo de la narración y la manera de mover elegantemente el protagonismo compartido de todos estos personajes sumidos en ese laberinto de falsas apariencias. El lenguaje visual se gana mi atención y mi aplauso sobre un guion que en realidad revisita y explota sin arriesgar las claves de la serie original, abusando de la baza del previsible interés de los seguidores de la serie por seguir metiéndose en las vidas de esta pintoresca fauna que constituyen los habitantes de esa mansión británica entregada a las tensiones y pequeñas intrigas que promueve el festejo de la visita real al lugar.