Eddie El Águila ***

Junio 06, 2016
Eficaz y dinámica fábula deportiva sobre el éxito de los perdedores basada en hechos reales.

De partida miro con sospecha todo largometraje que venga promocionalmente asociado a la frase “basada en hechos reales”. Tampoco soy especialmente aficionado al cine de odiseas y gestas deportivas porque prefiero el deporte con su épica genuina y en directo, tal cual, sin edulcorar con el almíbar dulzón y propenso al lloriqueo del melodrama cinematográfico. También desconfío del biopic, por motivos similares, y porque además el cine tiende a pasarse los personajes reales que retrata, siempre mucho más interesantes que sus reduccionistas bocetos cinematográficos, a meros títeres movidos por los hilos de las necesidades dramáticas y al libertad poética, y para eso prefiero dedicarme a leer una buena biografía. Dicho lo anterior, Eddie el águila me ha gustado. Primero porque creo que le saca muy buen partido a las claves más espectaculares del deporte en el que asienta su historia, los saltos de esquí, pero con la peculiaridad y la seña de identidad de que no se entrega a la explotación más obvia de los mismos como recurso para añadir superfluo despliegue visual a su propuesta.