Entretenida película de aventuras y acción de clave fantástica.

En aras de dejar las cosas claras desde el principio, vaya por delante que opino que esta incursión de Vin Diesel en el tema de la brujería es más sólida que intentos previos como En tiempo de brujas o El séptimo hijo, por poner dos ejemplos recientes. En algunos puntos me ha convencido más que Hansel y Gretel, y en otros menos. Así está la cosa. Además considero que sale más o menos bien parada como producto de entretenimiento, especialmente para aficionados a los cómics de Dylan Dog y Hellblazer, con John Constantine. De hecho, es mejor que la adaptación de Dylan Dog, Los muertos de la noche, que protagonizó Brandon Routh en 2010, aunque lamentablemente se queda por debajo de los comics y la serie Constantine, a pesar de que Diesel es un buen motor de la propuesta desarrollando esa especie de carisma infalible como estrella del cine de acción que le caracteriza. El 80 por ciento de la película, dentro de sus claves de cine de evasión y explotación, me parece bastante competente como entretenimiento.

El arranque del prólogo, con ese aire cercano a los relatos y comics de Espada y Brujería, tipo Conan, Kull o Solomon Kane tiene su gracia, aunque se pasen un poco con los efectos especiales hasta meterse de lleno en el territorio del videojuego y salir del cine, lo cual me parece claramente negativo. Lo cierto es que ese efectismo que enseña ya los dientes en la apertura del relato se hace dueño y señor de las secuencias de acción de toda la película. Y es una pena, porque Diesel demuestra que puede funcionar bien sin necesidad de tanta muleta visual en el momento en que la trama pasa a la actualidad, con la escena de la tormenta y el avión. Y luego con la aparición y la narración de Michael Caine la película gana en solidez. El dúo Caine-Diesel es lo mejor de la película, sin duda. Lamentablemente no han aprovechado bien el personaje que interpreta Elijah Wood, que merecía desarrollo más amplio. Tampoco el personaje de Rose Leslie está del todo bien explotado. La película mejoraría bastante con mayor desarrollo de estos dos personajes, quedaría enriquecida con un protagonismo a tres bandas con Diesel. Los personajes de Wood y Leslie quedan sin embargo atados al tópico, como demuestra ese recurso de meter con calzador las explicaciones de su pasado sin darles verdadera entidad y personalidad más allá de su función como herramientas secundarias de adorno del personaje de Diesel. Ocurre lo mismo con Caine, pero Caine es Caine y si le das minutos de metraje te levanta un personaje y una película siempre que esté en pantalla. Tiene la magia y el carisma de los grandes.

La creación del universo a la caza de establecer nueva franquicia funciona, me refiero a la mezcla de pasado y presente, antiguo y moderno, que es un buen recurso bien aprovechado por ejemplo en el consejo que juzga a las brujas y brujos capturados, o con el Centinela. Lo que  me parece ya excesivo es cómo se alarga su desenlace en exceso, y la facilidad con la que se deja arrastrar por la fórmula y el tópico, algo que afecta a todo ese final, desde el momento en que el protagonista se encuentra con su antagonista por primera vez en el presente.

Lo dicho: entretenida, bastante competente como entretenimiento durante la mayor parte de su metraje y hasta se le puede perdonar que finalmente se entregue a una resolución de fórmula poco imaginativa y nada sorprendente.

Miguel Juan Payán

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