Paco León se confirma como un excelente realizador. Lo que ya se intuía tras las dos entregas de Carmina, llega a confirmarse por completo con Kiki, a la que podemos reprocharle que el título no sea quizá el más acertado, pero que contiene una poderosa fuerza animal en sus imágenes, mucho sentido del humor, un gran conocimiento de lo que es ser humano y mantener una relación sentimental (o buscarla), un reparto de actores en estado de gracia y un gran talento para plasmarlo todo en imágenes de forma sencilla pero convincente, sin caer en el empacho visual, ni tampoco en la vulgaridad… Tiene recursos el actor y director, y se enfrentaba a un reto considerable, apartarse del estilo “falso documental” por así llamarlo, para meterse de lleno en una película de historias cruzadas, heredera de Vidas Cruzadas sin ir más lejos…