Crítica de El Camino, Una película de Breaking Bad

Uno de los regresos televisivos más esperados cumple en su salto al cine.

Porque si algo queda completamente claro, cristalino, viendo El Camino, es que se trata de una película de los pies a la cabeza. No es un episodio alargado, no es una parte de la serie de televisión. O sí lo es, pero es mucho más. Como hace unos meses cuando se estrenó la película de Deadwood. Sí, era un magnífico homenaje y secuela, pero tenía identidad propia y narrativamente era cine con todas las de la ley. Es incluso más marcado visualmente en El Camino que se trata de una película. No deja de ahondar en el universo de la serie de televisión, pero el salto visual entre la serie o Better Call Saul y esto, es simplemente espectacular.

El Camino es una historia que narrativamente juega con varios tiempos y lugares. Es una historia de Jesse Pinkman, justo tras el final de la serie Breaking Bad (si no han visto la serie, dejen de leer en este momento, porque El Camino es una película que hay que ver sólo si se ha visto la serie, si no, no sólo no tiene sentido, sino que además se haría uno Spoilers sobre la serie. Muchos), liberado por Walter White antes de que este se dirija a su cita con el destino. Jesse, de nuevo con los rasgos de Aaron Paul, se encuentra buscado por la policía y relacionado con una masacre que puede suponer su muerte, así que necesita escapar como sea… Esta es la historia de su intento de fuga. Si lo consigue o no… Es cosa de ver la película.