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Muy floja comedia romántica. Con un reparto como el que atesora esta película uno esperaba sin duda más. El carisma y atractivo británico de Brosnan, la sensualidad y saber hacer de Hayek, la belleza y el talento de Alba… pero todo, absolutamente todo se echa a perder con una película que no sabe ser ni comedia ni romance, que mezcla demasiados elementos hasta desesperar al espectador y que, finalmente, no consigue ni siquiera entretenernos porque no nos importa nunca el destino de sus personajes, mucho menos la historia que nos están contando, continuamente dando bandazos de un lugar a otro, llena de clichés y más interesada en decir “mira qué cameo he conseguido” que en darle sentido alguno a la trama.

Un matrimonio entre una joven y un maduro profesor, un hijo entre ambos, el divorcio poco tiempo después y la segunda oportunidad del amor. Pero claro, por el camino él va a ser devuelto a Reino Unido porque no tiene permiso de residencia, y está el hijo entre los dos, y las reuniones de alcohólicos anónimos a las que debe acudir, y el padre de él… Todo muy cogido por los pelos, muy sujeto con alfileres insuficientes para que nos interesemos por la trama, sobre todo cuando los tópicos empiezan a salpicar la trama de cabo a rabo y los actores ponen cara de aburrimiento. Ojo al personaje de Ben McKenzie y su nulo desarrollo, o a Marlee Matlin, sin ir más lejos. O a un Malcolm McDowell que, siendo de lo mejor de la película, nunca sabemos realmente qué pinta hasta su momento final, en el que uno no sabe si creerse lo que está viendo o si hay una cámara oculta y es todo una broma.

La película al inicio, aunque tópica, promete más de lo que acaba ofreciendo, con esos momentos de Brosnan enseñando a su hijo a insultar como es debido, pese a que tiene pocos años, pero son pequeños, pequeñísimos oasis en una película que nunca sabe qué quiere ser, si una historia de amor de un padre y su hijo, si una romántica entre una pareja improbable, si un drama sobre el alcoholismo… No se define, no sabe ni quiere hacerlo y termina desapareciendo. Y, sobre todo, para una comedia, no es graciosa casi nunca. Todo es forzado, todo suena falso… No tiene chispa ni gracia.

Y hay talento en su reparto, como hemos dicho, talento y tablas de sobra para haber conseguido un producto mucho mejor, mucho más serio, más competente, si un director con agallas y un guionista como es debido hubiesen cogido la misma historia o los personajes. A veces parece que el guión lo ha escrito en realidad un ordenador. Y no uno bueno precisamente. Vean el arco argumental de Salma Hayek y cómo termina… O Jessica Alba convertida en villano media película simplemente porque sí… Una pena, y todo lo que una comedia romántica no debería ser, pese al esfuerzo de sus actores. Que son lo mejor de la película de largo.

Jesús Usero

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