Crítica de la película El Reino

Rodrigo Sorogoyen alcanza la madurez de los maestros con El Reino.

A Sorogoyen volar en solitario no puede decirse que le haya sentado mal, tras sus primeras películas codirigidas, con la fantástica Que Dios Nos Perdone, un muy buen thriller que demuestra, nuevamente, que nada tenemos que envidiar a producciones similares de cualquier rincón del mundo (más bien deberían  envidiarnos ellos) y ahora con El Reino, una relato de ficción sobre la política en nuestro país que parece cualquier cosa menos ficción. A veces es tan real lo que cuenta que parece más bien una cámara oculta que ha destapado otra, una más, trama de corrupción política en nuestro país. Pero El Reino no se contenta sólo con eso. Es mucho, mucho más.