Crítica de la película El Ritmo de la Venganza

Bien dirigida, bien protagonizada, lástima que el guión haga aguas.

Una película de la que nadie esperaba demasiado, centrada en un género tan trillado como el de las venganzas personales. Un personaje que descubre quién le arrebató algo muy querido y pone su meta en acabar con ese alguien, o esos. Nada nuevo bajo el sol, así que lo mínimo que le pedimos es que tenga un guión aseado. Nada más. Ni sorprendente, ni revelador, ni magistral. Aseado. Competente. Correcto. Coherente. No mucho más. Una historia que nos lleve de A a B y de B a C sin complicaciones. No necesita absolutamente nada más. El problema es que El Ritmo de la Venganza intenta reinventar la rueda y para ello la hace cuadrada. No sólo el invento era innecesario, sino que además no termina de funcionar.

La historia es la de una joven que tiene un futuro prometedor, una familia que la adora, un proyecto de vida… todo desaparece cuando toda su familia muere en un accidente de avión. Ella cae en el mundo de las drogas y la prostitución, incapaz de asumir la pérdida y llena de culpa. Pero cuando descubra que el accidente quizá fuese algo más, pondrá todo su empeño en encontrar a los culpables y acabar con ellos. No tiene mucho más misterio una trama que, por desgracia, está tan interesada en sorprendernos, en dejarnos sin aliento, que desaprovecha lo importante. Buenos actores, buen arranque… y todo desperdiciado cuando empiezan a ocurrir incoherencias en la historia que no hay por dónde cogerlas.