×

Advertencia

JUser: :_load: No se ha podido cargar al usuario con 'ID': 115
Fallida pero fascinante película de Michael Winterbottom. Una especie de homenaje a Antonioni disfrazado de película basada en hechos reales, con el asesinato de una joven estudiante americana en Italia y una reportera y un cineasta que se unen para contar la historia. Aunque los nombres están cambiados, se puede reconocer fácilmente el caso real en el que está inspirada la película y por dónde podrían haber ido los tiros, una película telefílmica sin enjundia y con todos los tópìcos del mundo habidos y por haber, en un repaso de los hechos cada vez más simplista… Pero aunque no termina de conseguir lo que busca, la película no es eso. No se parece en nada a eso. Es otra cosa. Quiere ser Blow-Up, y no le sale.

Pero lo intenta. Además lo hace con cierto estilo, con el director avisando desde el inicio que la historia sobre el asesinato, con toda su controversia, sus medias verdades, su prensa sensacionalista, sus truculencias… no le interesa tanto como la fascinación por la muerte y por la belleza cuando nos encontramos cerca de la muerte. Por la espiral en la que se sumerge el protagonista buscando algo, su propia salida, su propia vuelta a casa. De hecho el director aprovecha para lanzar a la cara de la prensa sensacionalista su terrible trabajo, para luego él caer en esos vicios, como indicando que no se puede entrar en ese mundo sin salpicarse también. E indicando que, en realidad, no es la historia de un crimen, sino de un hombre en plena crisis.

Daniel Brühl es perfecto para mostrar a ese personaje atormentado, perseguido por fantasmas que sólo él conoce y ve en alucinaciones, con miedos y un pasado al que es incapaz de enfrentarse, y con relaciones que no acaban significando nada para él. A su lado Kate Beckinsale, con su elegancia y saber hacer habitual, pero sin nada que rascar. Su personaje apenas está esbozado o desarrollado, es una excusa, la verdad, y es una pena. Mientras Cara Delevingne sigue siendo una chica muy guapa, pero le queda mucho para convencer realmente en un papel. Curiosamente, no es ella en realidad la cara de ángel del título. O sí. Eso hay que descubrirlo, la verdad.

La película deriva muchas veces, y parece un relato de cómo Winterbottom puso en marcha y rodó la película, alejándose cada vez más y más del crimen, para volver a él muchas veces cuando menos lo esperamos. Le da miedo saltar al vacío, se nota, y por eso falla, con esas alucinaciones que nunca consiguen más que sacarnos de la película, y dejando el viaje del personaje central a la mitad realmente. Pero quizá en ese punto en el que la película falla, es donde se hace fascinante por lo que intenta conseguir. Y quizá sólo por eso merece la pena verla, sabiendo que no es lo que parece y que siempre nos va a engañar, aunque nos avise casi desde el primer minuto.

Jesús Usero

COMENTA CON TU CUENTA DE FACEBOOK

©accioncine