Crítica de la película El año de la plaga

Disparatada y fallida revisión de La invasión de los ultracuerpos.

Después de reflexionar sobre la película de Carlos Martín Ferrera, director de la interesante Zulo, se puede decir que ese es precisamente uno de sus pocos puntos fuertes: la autoconsciencia. No engaña a nadie, no va de lo que no es. Sabe que es un homenaje a la película de Don Siegel y al remake de Philip Kauffman y abraza su condición, pero de ahí nacen también todos sus defectos: no aporta nuevas ideas más allá de darle al género de ciencia ficción cierto aire cañí y la dirección plana y sin garra tampoco potencia un libreto al que le faltan revisiones y presupuesto para poder exprimir sus posibilidades en pantalla.