Crítica de la película El amor está en el agua

Yuasa nos invita a enamorarnos, emocionarnos y aceptar la realidad con su último trabajo

Este año pasado parece que ha sido el año del agua en lo que respecta a animación japonesa; Los niños del mar, El tiempo contigo y The Wonderland han tenido como elemento fundamental (en algunos casos incluso podría decirse que protagonista) el agua, y ahora nos encontramos con otro largometraje más en el que hilo conductor no es otro que este mismo, esta vez por partida doble. Masaaki Yuasa regresa a las andadas con un nuevo film titulado El amor está en el agua tras sus dos últimos proyectos cinematográficos estrenados en el país nipón en 2017, Night is short, Walk on Girl y Lu over the wall, y ya os puedo confirmar que no va a dejar indiferente a nadie.

Como su propio título sugiere, la trama se centra en una historia de amor entre una chica, Hinako, que, tras verse envuelta en unos acontecimientos, conoce al amor de su vida, Minato. Antes comentaba que el agua estaba presente por partida doble, y es que Hinako, es una apasionada del surf, mientras que Minato es un chico cuyo propósito en la vida es ayudar a los demás, motivo por el que se hace bombero. Se que muchos estaréis pensando: “Otra película animada japonesa más cuyo tema principal es el amor”, y en parte no os falta razón, pero Yuasa demuestra con este proyecto que la cosa va más allá de una simple cursilería (que de esto tiene mucho, y eso que a mí no me suele molestar este aspecto), dando un giro en la trama que a más de uno os sorprenderá si no sabéis realmente de que trata todo esto. Sugiero, de hecho, que evitéis cualquier trailer, sinopsis y contenido de la película para que no estéis condicionados ni sepáis apenas nada, de esta forma os aseguro que disfrutareis más de ella.