Ramón Térmens firma una película en la que la huella de Quentin Tarantino está presenta en cada plano. Violenta y excesiva, la historia y su desarrollo no dejan indiferente a nadie.

En un paisaje tan desolado como el de un falso almacén cárnico, el director catalán Ramón Térmens explora los límites del salvajismo humano. Una frase de William Shakespeare permite al creador español montar un argumento plagado de comportamientos al borde de la locura sanguinolenta, montado en torno a las bandas de narcotraficantes que dominan México y el territorio fronterizo con Estados Unidos.