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Hollywood se ríe de sí mismo con particular estilo. Entiendan esta crítica desde las primeras palabras. Soy fan de El Séquito, la serie de televisión. Me encantan casi todos sus personajes, sus aventuras y su historia de amistad bien entendida, en el mundo de Hollywood, donde los tiburones y las pirañas deambulan a su antojo, y donde este grupo de niños grandes se las apaña para sobrevivir pese a los problemas que les surgen. La serie era divertida, entrañable en cierta medida, gamberra, golfa y con un puntito de mala leche, y el listado de cameos era sensacional, desde el primer al último episodio, algunos como ellos mismos, otros dando vida a nuevos y curiosos personajes. La serie era pura simpatía y desparpajo.

Y la película, como no podía ser de otro modo, sigue las mismas líneas de la serie y está hecha para los fans, para quienes seguimos la serie. Si usted viene de fuera puede disfrutarla, por supuesto, pero no tiene por qué encantarle. Se perderá algunas referencias internas, quizá no conozca a los personajes, y puede que el producto le resulte poco maduro, algo machista o puede que incluso no le pille la gracia. Pero si es fan de la serie, lo entenderá todo, se reirá con muchas ganas y se reencontrará con unos personajes que nos abandonaron hace cuatro años ya, pero que siguen muy presentes en los aficionados. Y no hay que buscarle más vueltas a la película, la verdad. Se trata de un reencuentro con viejos amigos.

Todos han regresado y la historia continua justo donde acabó la serie, pero llevando a Vince, la estrella del grupo, a un nuevo punto en su carrera, el salto a la dirección, lo que traerá nuevos conflictos, nuevas preocupaciones, nuevas fiestas y mucho, mucho humor. Sin olvidarnos de multitud de cameos espectaculares y realmente divertidos, de los que no vamos a decir nada porque queremos que se sorprendan y suelten la carcajada según los vean aparecer en diversas situaciones. Sobre todo riéndose de sí mismos. Por cierto, quien sigue brillando como nadie en la película es Jeremy Piven dando vida a Ari. Espectacular, salvaje, desbocado, exagerado… lo tiene todo para hacernos reír y mucho incluso a quienes no conozcan al personaje y sus peculiaridades.

Que Doug Ellin, creador de la serie, sea director y guionista de la película, ayuda mucho a que no se pierda la esencia, a que resulte igual de divertida y gamberra, igual de desmitificadora del mundo de Hollywood y sus estrellas, siempre apoyado por el productor de la serie y la película, Mark Wahlberg, quien aporta ese punto de conocer las cosas de primera mano. Hay que recordar que Entourage está levemente basada en el propio séquito de amigos de Wahlberg. El resultado es divertido, con situaciones tan exageradas como posibles (esto es Hollywood) y con un par de incorporaciones brillantes, como las de Haley Joel Osment y Billy Bob Thornton. Los fans no pueden perdérsela, y los recién llegados pueden encontrar un motivo para descubrir la serie. Merece mucho la pena.

 

Jesús Usero 

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