Crítica de la película Elcano y Magallanes, la primera vuelta al mundo

Historia y animación para toda la familia.

Una película que parecía mucho más infantil de partida, pero que apuesta por contar una historia más para todos los públicos que sólo para los más pequeños. De hecho hay muchos momentos en los que la película no es precisamente para los más pequeños de la casa, sino para niños algo mayores. Hay violencia y batallas, momentos duros, de pérdida y de traición. Y una forma divertida de contar el primer viaje alrededor del mundo, comenzado por Magallanes y terminado por Elcano. Y perseguidos aquí por los portugueses, los villanos de la historia. No es que los portugueses sean malos, es que la película requiere de unos antagonistas y opta por los rivales históricos en aquel momento…

Elcano es un capitán vasco intrépido, valiente, quizá algo egoísta y demasiado pagado de sí mismo, siempre en problemas y con deudas, que se ve obligado en Sevilla a sumarse a la expedición de Magallanes, quien tiene una ruta secreta para dar la vuelta al mundo y llegar a las Indias por el Oeste, en lugar de por territorio portugués, quienes controlan la única ruta conocida hasta esa lejana tierra de donde llegan las especies que se han convertido en una mercancía tan valiosa como el oro. La película juega con esa historia, con ese viaje lleno de peligros, aventuras, traiciones y la leyenda de dos nombres que han pasado a la historia del mundo no sólo de la navegación, debido a su increíble gesta que narra la película.