Crítica de la película En el nombre del padre 

La mejor película de Daniel Day-Lewis y uno de los mejores dramas carcelarios de la historia del cine

Cuando hablamos de cine carcelario, normalmente salen a la palestra títulos como La gran Evasión, Cadena Perpetua, Brubaker, La milla verde… Pero luego hay otra serie de películas que, por alguna razón, no nos vienen a la mente y no es porque sean obras menores ni mucho menos, simplemente no tenemos interiorizado que pertenezcan al género carcelario y las dejamos apartadas. Dos buenos ejemplos de ello son American History X y la película de la que hablamos hoy: En el nombre del padre.

Estrenada en 1993 y dirigida por Jim Sheridan, basó la película en los hechos narrados en la biografía de Gerry Conlon llamada En el nombre del padre (título original: Inocencia Probada, 1990) en la que el autor cuenta sus vivencias tras ser condenado con pruebas falsas por un crimen que no cometió y por lo que también hicieron preso a su padre, Giuseppe. Conlon era uno de “los cuatro de Guildford” (Paul Hill, Carole Richardson, Patrick Amstrong y Gerry Conlon), cuatro jóvenes que fueron condenados y encarcelados injustamente en el Reino Unido en 1974 acusados de poner dos bombas y de pertenecer al grupo terrorista IRA.