Crítica de la película Entre la razón y la locura

Mediocre drama de época salvado por un imperioso reparto.

    Una película liderada por Mel Gibson y Sean Penn que tristemente se quedó sin fondos antes de tiempo, al parecer, y que los productores exigieron ver terminada antes que ver completa. Eso obligó a muchas cosas, eso provocó ciertos agujeros en la historia, muchos saltos de fe y la sensación de un producto a medio cocer, a medio hacer, pese a su magistral reparto. Incluso su director y guionista, Farhad Safinia, quien no fue reconocido en los créditos, firmados con el seudónimo P.B. Shemran. Gibson y Safinia querían rodar en Oxford, pero los retrasos y el exceso presupuestario llevó a la productora a obligar a rodar en el Trinity College, le retiraron los derechos de montaje final a Safinia, también su nombre y además comenzaron una batalla legal con Gibson y su productora que se negaban a que ese fuese el producto final que se lanzaba. Ninguno hizo promoción de la película.