La actriz ha sido demandada a través de su compañía junto a STX por Samantha Barbash por la caracterización que de ella hacen en Estafadoras de Wall Street y que considera una tergiversación de los hechos.

Parece ser que el papel soñado de Jennifer López, el de Estafadoras de Wall Street que se ha convertido en su película de mayor éxito en Norteamérica y le ha proporcionado una nominación a los Globos de Oro a mejor actriz de reparto, puede convertirse en un caramelo envenenado. Las compañías responsables de la película, STX y la productora de Jennifer López, Nuyorican Productions, han sido demandadas por la mujer a la que López interpreta en la película, Samantha Barbash, por un total de 40 millones de dólares por tomar su imagen y difamarla según ella. La noticia ha sido recogida en diversos medios y Rolling Stone ha hablado con el abogado de Barbash, quien asegura que la producción ha ganado más de 157 millones de dólares y que a su representada le ofrecieron 6000 dólares por vender la historia. 

Crítica de la película Estafadoras de Wall Street

Entretenida banalización de la estafa vendida como comedia picaresca.

Aunque ha saltado la campaña para vender el trabajo de Jennifer López como posible candidato al Oscar, lo cierto es que esta película es simplemente una entretenida fábula sobre la moderna picaresca erótico-festiva de las grandes urbes y vende un tema y un estilo no muy original que en todo caso puede convertirla en complemento menor para programa doble con la superior El lobo de Wall Street. Afeada con algunos momentos telefílmicos que le impiden volar más alto, como por ejemplo la tópica reunión final-familiar navideña, con regalitos y todo, de las “estafadoras-amigas”, cuyo oficio es drogar a sus clientes para vaciarles los bolsillos enredándolos con la promesa de favores sexuales -espero haber sido lo suficientemente políticamente correcto como para no despertar las iras de la policía del pensamiento-, la película acaba por debajo del nivel que podría haber alcanzado.

No dudo que este es, sin duda, el mejor papel de Jennifer López en toda su carrera. Que por ello merezca una nominación al Oscar ya no lo voy a comprar. Pero en todo caso no le hace ningún favor ese tonillo telefílmico que va pillando la cosa conforme avanza hacia su desenlace.