Ex Machina ****

Febrero 23, 2015
Muy buena película de ciencia ficción, exigente y para reflexionar. Solidez y madurez.

En el momento en que me preguntaron qué me había parecido al salir del pase de prensa, lo tuve clarísimo: Ex Machina es una de las películas de ciencia ficción más interesantes que vamos a ver este año, y también una de las más exigentes. Es una buena película y todo aficionado al buen cine y sobre todo al cine de ciencia ficción debería echarle un vistazo. Pero, ojo, también es una película exigente con el espectador, tan brillante como poco dada a regalar golosinas visuales al público. Así que quedan avisados y luego no me lloren. Si leen ciencia ficción, si aman el género, sabrán apreciar la propuesta de Ex Machina. Si aman el cine, deberían disfrutar con una película como ésta que se niega a jugar la baza del efectismo para devolvernos a un cine estilo setentero donde lo que importa realmente es la historia y sus personajes, no los paisajes futuristas. El corazón que late tras sus imágenes es una mezcla de la versión clásica de una de las mejores películas de suspense de la historia del cine, La huella,  que protagonizaran Michael Caine y Laurence Olivier en 1972 bajo la dirección de Joseph Leo Mankiewicz. Pero al mismo tiempo este paseo por el laberinto de las seducciones científicas y tecnológicas tiene algunas notas en común con otra recomendable película que pasó no hace mucho tiempo por nuestra cartelera, The Machine, aunque Ex Machina me parece mejor, bastante mejor. Más elegante y más interesante y sólida en su tramo final.

Lo que plantea en definitiva esta película dirigida por el autor de La playa y guionista de 28 semanas después, Sunshine, Nunca me abandones y Dredd, es la anunciada Singularidad tecnológica, pero lo hace sin caer en el efectismo catastrofista o la simpleza visual del cine pirotécnico a que nos tiene acostumbrados Hollywood. Muy al contrario. El director y guionista elije contar su historia partiendo de un esquema que nos remite al cine de intriga, en una clave de whodunit, de relato de los de crimen cometido en cuarto cerrado, donde en principio no hay crimen pero sí muchos enigmas por descifrar. Esa fórmula se asienta esencialmente en el trabajo de sus cuatro actores protagonistas, todos ellos dedicados a un brillante trabajo de contención y sobriedad a la hora de construir sus personajes en una clave que pretende ser vehículo o puente tendido al espectador para que entre en esa especie de trampa laberíntica en la que el director además equilibra con gran astucia los planos de paisaje exterior espectacular con la intriga de interior, consiguiendo un resultado doblemente claustrofóbico.

Insisto en que es película exigente, pero también en que es película imprescindible para los degustadores de cine de calidad, a los que sin duda les merecerá la pena viajar a esta fábula en la que Alicia Vikander, Oscar Isaac y Domhnall Gleeson nos invitan a pasear por los pasillos más oscuros del avance tecnológico que nos espera.

Tomen buena nota de este título. Debería ser un clásico de referencia para el género de ciencia ficción e intriga.

Pero que nadie espere tiritos, carreras, persecuciones y trepidación explosiva. No es ese tipo de película.

Miguel Juan Payán

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