Es tan corta la memoria y tan largo el olvido. Pocas veces esa frase ha sido tan cierta como con Jesús Franco. Hoy es un día triste para el cine de nuestro país porque ha fallecido un mito, un director con casi 200 películas a sus espaldas al que en España hemos ninguneado durante muchos años pese a su importancia capital en nuestra filmografía junto a gente como Paul Naschy, Juam Piquer Simón o Carlos Aured. Gente dedicada al género, al cine de serie B y serie Z incluso, que con mucho ingenio, mucha inteligencia y mucha caradura, hicieron que el cine español abrazase los géneros y se abriese al mercado internacional. Eso ha conseguido que con el tiempo la figura de Franco sea más admirada en el extranjero (en países como Alemania, Inglaterra o Japón le adoran) y olvidada en España. Somos así.