Intriga entretenida en casi todo su metraje, aunque sorprende menos en el desenlace.

Buen arranque. Desenlace más tópico. Una corriente de intriga que se mueve entre Coma, de Michael Crichton, y Shutter Island, de Martin Scorsese. Gore Verbinski cambia de registro y maneja bien esta propuesta de suspense que habita a la sombra del relato El invitado de Drácula, de Bram Stoker, con la que tiene muchos puntos en común, pero sabe sacar el máximo partido a la entrada en el laberinto casi kafkiano del centro de salud haciendo que acompañemos al protagonista desde el primer momento, trabajando en claves visuales sugerentes y logradas en aproximadamente la primera hora de metraje. Dane DeHaan y Mia Goth le dan un aire de truculencia inquietante a la película que se agradece, echándose sobre sus espaldas toda la parte que gira en torno a la amenaza latente y que funciona perfectamente como cine de evasión y entretenimiento.