Película de acción y terror, con un interesante punto de partida, que se va diluyendo poco a poco. Quizá el mayor pecado de La Hora más Oscura sea su interesantísimo arranque y las posibilidades que plantea, que poco a poco se van diluyendo a lo largo del escaso metraje dejando atrás una película algo insulsa y moderadamente entretenida que no llega a colmar las expectativas de la audiencia. Ni llega a ser cine de terror al cien por cien, ni aprovecha las claves de ciencia ficción o de acción. Acaba siendo más un remedo juvenil de La Guerra de los Mundos que una película con personalidad propia y una historia que contar que interese al público.

Y lo peor de todo es la pila de nombres interesantes que nos encontramos en la película, de ideas con potencial no aprovechadas y que se dejan abandonadas por la pirotecnia más carente de fundamento. Chris Gorak, su director, era un brillante diseñador de producción y director de arte que con su primera película, Right at your Door, ya tocaba muchos de los temas de La Hora más Oscura, pero mucho más adulto y más inteligente. Tenemos a Timur Bekmanbetov, un hombre con proyectos siempre interesantes. Y nombres en el reparto como Olivia Thirlby, Max Minghella y Emile Hirsch. Actores jóvenes con muchísimo potencial. Además la idea de una raza alienígena invisible y mortal al toque (espectacular cómo se convierte la gente en cenizas) y la ciudad de Moscú como marco de la acción en lugar de las habituales ciudades americanas, prometían mucho más delo que ofrece la película.

Por ejemplo, en escenas como la del coche de policía, se mantiene la tensión de una forma vibrante, pero es de los pocos momentos en los que el presupuesto moderado y la historia planteada se aprovecha. Eso no sucede durante todo el metraje, la verdad. Y eso hace que la sensación de haber desaprovechado una oportunidad excelente de hacer un producto diferente al resto, sea aún mayor. Todo acaba sucediendo de forma tan previsible y tan llena de tópicos que tira para atrás. Al final nos encontramos con demasiadas escenas de los personajes decidiendo qué van a hacer a continuación para descubrir que han tomado la decisión equivocada, que les lleva a enfrentarse a los seres casi siempre a oscuras y a acabar huyendo. Un esquema repetido hasta la saciedad. Por ejemplo no llega a aprovechar del todo a los tipos de la resistencia rusa, que son de lo mejor de la cinta.

La salida en busca del tipo que habla ruso es un buen ejemplo de la falta de ideas que llenan la película pasados los primeros 30 minutos de metraje. O la llegada a casa del ruso loco. Bien por falta de presupuesto o por falta de imaginación, el resultado final termina siendo descafeinado, entretenido por momentos, pero flojo en su desarrollo. Un pasatiempo simpático que no pasa de eso y en el que el 3D importa más bien poco. En algunos momentos recuerda incluso una versión demasiado seria de Los Cazafantasmas… Un entretenimiento de fin de semana que se olvida tan pronto se ve. Pero prometía mucho más.

Jesús Usero

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