Untouchable ★★★★

Septiembre 09, 2019

Crítica de la película Untouchable

Ursula Macfarlane realiza un brillante documental en clave de película de terror, sobre las supuestas agresiones sexuales del productor Harvey Weinstein.

La mirada y las palabras cargadas de aparente sinceridad de la actriz Erika Rosenbaum abren la puerta al sórdido mundo creado por Harvey Weinstein, donde –según cuenta el documental- la violación a las aspirantes a estrellas del cine y a sus ayudantes más atractivas era la norma para él. A modo de thriller, la cineasta británica Ursula Macfarlane diseña una atmósfera que atrapa por la monstruosidad que despliega, y en la que la figura del depredador es retratada por las numerosas víctimas a las que violentó sexualmente.

La documentalista consigue establecer un ritmo narrativo sorprendente, que dibuja una clara línea de exposición, nudo y desenlace para tratar con rigor los espeluznantes hechos que toca. Para ello, Macfarlane toma la inteligente resolución de alejarse del eco mediático del juicio contra Weinstein, y procura ir paso a paso por su senda delictiva, desde sus inicios como productor musical en la ciudad de Búfalo.  Allí, la directora localiza el testimonio de una mujer, a la que convenció para viajar a Nueva York con fines profesionales. Una vez allí, en la habitación de hotel que ambos compartían, el entonces joven Harvey Weinstein abusó de su compañera, sin atender a la negativa de ella.

Este acto sirve para poner en antecedentes al espectador sobre la bestialidad de las agresiones sexuales que el cofundador de Miramax prolongó durante más de treinta años, y cuyas consecuencias fueron tapadas por bufetes de abogados y pagos millonarios a las víctimas. Una manera de silenciar las violaciones, que la documentalista enlaza directamente con el concepto de poder. Los testimonios de los protagonistas directos (tanto las mujeres de las que supuestamente abusó, como las personas que trabajaban a su lado) señalan al distribuidor americano de Cinema Paradiso como un tipo déspota y dictatorial, pese a su olfato para localizar buenos guiones y a su artificiosa cordialidad. Un individuo que se definía a sí mismo como el sheriff de la Meca del Cine.