Incondicional ***

Septiembre 19, 2013
Pequeña y conmovedora película para aquellos que busquen una historia con corazón. No la más novedosa del mundo. De hecho está llena de tópicos que son los que la alejan de la grandeza. Pero de vez en cuando hay películas que tienen alma, lo he dicho muchas veces, que se nota que se ha puesto todo en realizarla, no sólo a nivel estético o artístico, sino algo más. Películas que cuentan una historia con honestidad y desde el corazón, en el más puro estilo Frank Capra. Así que a quien no le gusten este tipo de dramas, ya puede salir corriendo. Pero quien sepa y quiera apreciar este tipo de película va a encontrarse con una muy grata sorpresa. Una película para sacar el pañuelo y salir de la sala con una sonrisa.

Una historia cruzada, de casualidades, entre una mujer que ha perdido a su marido, asesinado en un atraco callejero, un profesor de niños sin padres, y dos de esos niños. Todo confluye una noche y a partir de ahí nace la película, con una historia de redención, familia, amor, superación y dolor, cuando lo que uno lleva en la maleta sólo es tristeza y vacío. Pero sobre todo una historia de esperanza. Un cuento de hadas en todos los sentidos que como tal tiene que ser entendido. La protagonista no es escritora de libros infantiles por casualidad. Y con un toque visual muy especial cuando despliega sus alas. Como ese inicio en formato cómic, o ese plano de lluvia al final, o el accidente que hace que todo empiece…

Y luego tiene un muy sólido reparto, encabezado por Lynn Collins, con una belleza poco común y una vulnerabilidad magnífica, y un magnífico Michael Ealy como el alma de la historia. De hecho la historia se basa en las vivencias de su personaje en la vida real. Con tópicos, varios, como esa niña muda, la trama de la enfermedad, el final de la película… Es blandita, sí. Pero no todos los días va a llover. O la lluvia va a significar dolor y tristeza (la película lo deja bien claro). Y tiene momentos memorables, como la resolución del asesinato, con ese encuadre y esa historia que supone la catarsis de todo, o detalles como Ealy en la cárcel (ojo a cómo come… protegiendo la bandeja). La historia nos lleva en sus poco más de 90 minutos por ese camino hasta liberar emociones en su final.

Quizá lo que más sobre sean los títulos de crédito con mensaje, aunque es una historia real. Y quizá hay historias y personajes, como el de Bruce Mcgill, poco aprovechados, pero nunca engaña a nadie. Es honesta, sincera y emotiva. Busca emocionar al espectador y lo consigue con su buen trabajo, pese a los defectos antes mencionados. Con cosas del cine de Capra, de Qué Bello es Vivir sobre todo, y con ciertas similitudes con películas como Corageous o Así Somos, pero esta es bastante superior. Menos densa, menos forzada, más natural. Más única. Imperfecta, pero única.

Jesús Usero

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