Crítica de la película Infiltrado en Miami

Ambiciosa pero fallida comedia de acción que desperdicia a Omar Sy como protagonista.

Una empanada de proporciones muy curiosas es lo que nos propone este intento de emular un cruce entre Superdetective en Hollywood (fíjense en el cartel, no engaña en cuanto a sus intenciones promocionales), y las comedias de acción que protagonizara Bud Spencer viajando por el mundo como el inspector Zapatones en los años setenta y ochenta, o Jean-Paul Belmondo con sus acrobacias a puñetazos y tiro limpio. Lo que en cualquiera de ellas funcionaba era la acción como entretenimiento. Estaban además mejor escritas que Infiltrado en Miami. Tenían algo más de gracia. Conocían mejor su producto y el potencial de sus protagonistas.  Y sus guiones sabían implicar al público en sus bromas, cosa que esta película no hace.

Además en lo referido a acción, ya desde el primero momento, en la secuencia de persecución por las calles del barrio parisino de Belleville, con final en el supermercado, queda claro que la acción no va a estar bien filmada. A ver, que tampoco esperamos algo tipo John Wick 3, pero qué menos que darle algo de gracia, y sobre todo ritmo, a lo referido a acción. Pues no: acción hay poca, lo mismo que intriga o investigación, y cuando hay algo, está en la mayor parte de los casos, especialmente en lo referido a los combates cuerpo a cuerpo, torpemente filmada. Ejemplo: combate junto a la piscina. Combate junto al avión. Aburridos. Innecesariamente alargados.